Aerolíneas Argentinas decidió suspender el vuelo inaugural que tenía previsto unir de manera directa a la ciudad de Buenos Aires con Aruba, uno de los nuevos destinos internacionales incorporados por la compañía de bandera para la temporada de verano. La medida fue adoptada como consecuencia del deterioro de la situación política y militar en Venezuela y de las advertencias emitidas por las autoridades aeronáuticas de Estados Unidos, que calificaron el escenario en el Caribe como “potencialmente peligroso” para la aviación comercial.

El servicio estaba programado para despegar desde el Aeropuerto Internacional de Ezeiza a las 23.55 del viernes y contaba con ocupación completa. Un total de 170 pasajeros habían adquirido sus pasajes para formar parte del primer vuelo regular directo de Aerolíneas Argentinas desde la capital argentina hacia la isla caribeña, ubicada a escasos kilómetros de la costa venezolana. Sin embargo, a pocas horas de la salida, la empresa resolvió cancelar la operación por razones de seguridad, en línea con las recomendaciones de los organismos internacionales que regulan la navegación aérea.

La suspensión se produjo luego de que las autoridades aeronáuticas estadounidenses emitieran un NOTAM (Notice to Air Missions), un aviso de carácter obligatorio que contiene información relevante y temporal para las operaciones aéreas. En dicho documento, se recomendó restringir y evitar el uso del espacio aéreo cercano a la zona de conflicto, en el marco de una operación militar liderada por el gobierno de Estados Unidos en territorio venezolano. Esta advertencia volvió inviable la realización del vuelo inaugural desde Buenos Aires, dado que la ruta prevista atraviesa una región considerada de alto riesgo.

El contexto que motivó la alerta se desencadenó tras una acción militar ordenada por la administración de Donald Trump, que incluyó ataques a instalaciones estratégicas del régimen venezolano y derivó en la detención de Nicolás Maduro y su posterior traslado a Nueva York, junto con su esposa, Cilia Flores. A raíz de estos acontecimientos, la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos emitió una advertencia formal sobre una “situación potencialmente peligrosa” en amplias zonas del Caribe, exhortando a las aerolíneas comerciales a evitar la región hasta nuevo aviso.

Desde Aerolíneas Argentinas informaron que los pasajeros afectados por la cancelación serán reubicados en vuelos programados para los próximos días, de acuerdo con la disponibilidad existente, o podrán optar por otras alternativas previstas en la política comercial de la compañía. La decisión se adoptó con el objetivo de preservar la seguridad de los viajeros y de las tripulaciones, prioridad central en este tipo de situaciones excepcionales.

La medida no fue aislada. Como consecuencia de la advertencia emitida por las autoridades estadounidenses, varias aerolíneas internacionales que operan rutas hacia el Caribe suspendieron o cancelaron sus servicios durante la jornada. Según informó la agencia AFP, se registraron cancelaciones masivas de vuelos con destino a Puerto Rico, las Islas Vírgenes y otros puntos del Caribe cercanos a la zona de conflicto. Asimismo, el sitio especializado FlightRadar24 mostró una marcada disminución del tráfico aéreo sobre Venezuela y sus alrededores, con un espacio aéreo prácticamente libre de vuelos comerciales.

Cabe recordar que el primer vuelo directo entre Argentina y Aruba ya se había concretado el pasado 1 de enero, cuando un avión de Aerolíneas Argentinas partió desde Córdoba rumbo a la isla. Ese servicio, identificado como AR1394, representó un hito para la compañía al establecer por primera vez una conexión aérea directa entre el país y Aruba. La operación, sin embargo, presentó particularidades relevantes desde el punto de vista operativo.

El avión había partido inicialmente desde Aeroparque como AR1392 en un tramo de cabotaje hasta Córdoba, desde donde continuó hacia el Caribe. Durante ese trayecto, la aeronave debió evitar el espacio aéreo venezolano, ya que desde marzo de 2024 el gobierno de Nicolás Maduro prohibió el sobrevuelo de aeronaves argentinas en su territorio, en el marco de las tensiones diplomáticas con la administración del presidente Javier Milei. Según informó en su momento la Casa Rosada, esa decisión fue una represalia tras la aceptación por parte de la Argentina de una orden judicial que permitió la confiscación de un avión de la empresa venezolana Emtrasur, con tripulantes iraníes, que posteriormente fue decomisado por Estados Unidos.

A esa restricción impuesta por Venezuela se sumó más tarde una disposición similar del propio gobierno estadounidense, lo que obligó a las aerolíneas a rediseñar sus rutas, esquivar determinadas zonas y extender los tiempos de vuelo. El regreso de aquel primer servicio desde Aruba, operado como AR1095, también debió realizar una extensa desviación para evitar el espacio aéreo venezolano, lo que prolongó la duración del trayecto hasta las 7 horas y 17 minutos, un tiempo superior al habitual.

En ese momento, según los registros de tráfico aéreo, los únicos aviones que sobrevolaban Venezuela eran cargueros de origen colombiano y aeronaves pertenecientes a aerolíneas locales. Este escenario refleja el impacto directo que la situación geopolítica regional tiene sobre la aviación comercial.

Pese a las dificultades y a la incertidumbre que domina el contexto regional, Aerolíneas Argentinas mantiene su apuesta por consolidar a Aruba como un destino estratégico dentro de su red internacional en el Caribe. No obstante, el desarrollo de esta nueva ruta queda, por ahora, condicionado a la evolución del conflicto en Venezuela y a las decisiones que adopten los organismos internacionales encargados de velar por la seguridad aérea.

enero 4, 2026