El sistema sanitario argentino volvió a poner el foco en la influenza A (H3N2) luego de confirmarse la circulación del subclado K del virus, una variante que presenta una mayor capacidad de transmisión. La detección de 28 casos positivos distribuidos en 14 provincias y el registro del primer fallecimiento asociado a esta cepa durante la última semana encendieron las alarmas, especialmente porque el fenómeno ocurre en pleno verano, una etapa en la que históricamente la gripe suele tener menor incidencia.
Especialistas en infectología y autoridades sanitarias coinciden en señalar que la herramienta más eficaz para reducir el impacto de esta variante sigue siendo la vacunación. La médica infectóloga Elena Obieta, integrante de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y directora del área de Epidemiología del municipio de San Isidro, explicó que la protección solo es efectiva cuando las dosis están actualizadas. Según remarcó, haber recibido vacunas en años anteriores no garantiza una defensa adecuada si no se cuenta con una aplicación reciente.
Obieta insistió en que las personas que integran los grupos de riesgo deben vacunarse todos los años, sin excepción. Entre ellos se encuentran los adultos mayores, las personas con enfermedades crónicas, las embarazadas y los bebés. La especialista también recordó que la inmunización no se limita únicamente a la gripe, sino que debe complementarse con las vacunas contra COVID-19 y virus sincicial respiratorio, especialmente en embarazadas y personas mayores, sobre todo cuando el nacimiento del bebé coincide con períodos de mayor circulación viral.
Desde el Ministerio de Salud de la Nación, a través del Boletín Epidemiológico Nacional, se reforzó la recomendación de mantener al día el calendario de vacunación completo. Además de la antigripal, se subrayó la importancia de contar con protección frente a SARS-CoV-2, neumococo, Haemophilus influenzae tipo B, Bordetella pertussis y el virus sincicial respiratorio, de acuerdo con las pautas vigentes.
¿Puede enfermarse alguien que ya se vacunó?
Las autoridades sanitarias aclararon que, si bien la vacunación no evita todos los contagios, sí reduce de manera significativa el riesgo de desarrollar complicaciones graves, hospitalizaciones y muertes. Por ese motivo, la indicación de la vacuna antigripal es prioritaria para el personal de salud, mujeres embarazadas en cualquier trimestre, puérperas hasta diez días después del parto si no fueron vacunadas durante la gestación, niños de entre seis y 24 meses, personas de entre dos y 64 años con factores de riesgo, mayores de 65 años y trabajadores considerados esenciales para el funcionamiento del Estado.
La vacuna antigripal forma parte del Calendario Nacional de Vacunación desde el año 2011 y su objetivo principal es disminuir la carga de enfermedad asociada al virus de la influenza. Los equipos de salud remarcan que la aplicación anual y en tiempo oportuno es clave para evitar complicaciones, especialmente en los sectores más vulnerables de la población.
Medidas generales de prevención
Además de la vacunación, los especialistas recomiendan mantener hábitos preventivos básicos para reducir la transmisión de infecciones respiratorias. Entre ellos se destacan el lavado frecuente de manos con agua y jabón, la ventilación adecuada de los ambientes cerrados, el uso del pliegue del codo al toser o estornudar y la limpieza regular de superficies de uso común.
También se aconseja no compartir objetos personales como vasos, cubiertos o mate, y limitar el contacto con otras personas cuando se presentan síntomas respiratorios. En esos casos, se recomienda permanecer en aislamiento al menos 24 horas después de que desaparezca la fiebre, sin el uso de medicamentos antitérmicos.
En el caso de personas que regresan de países con circulación activa del virus de la influenza, se sugiere extremar las medidas de cuidado durante el viaje y tras el regreso. Si aparecen síntomas, es fundamental evitar el contacto con terceros y consultar al sistema de salud, especialmente si se trata de individuos pertenecientes a grupos de riesgo o si el cuadro clínico empeora.
Qué se sabe sobre el subclado K de la H3N2
La gripe H3N2 no es un virus nuevo, pero la variante identificada recientemente presenta una mutación en la proteína hemaglutinina que le otorga una mayor capacidad de contagio. Este cambio facilitó una expansión territorial más rápida de lo habitual, incluso fuera de la temporada invernal.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que esta mayor transmisibilidad explica la velocidad con la que el virus se propagó por distintas regiones del país, alcanzando tanto a personas no vacunadas como a algunas que contaban con antecedentes de inmunización o infecciones previas.
Sin embargo, los datos epidemiológicos mostraron una diferencia clara en la evolución de la enfermedad. Los primeros análisis oficiales indicaron que la mayoría de los casos confirmados y de las internaciones correspondieron a personas que no habían recibido la vacuna antigripal en forma reciente. Este patrón se repitió en los cuadros más graves, donde la proporción de individuos vacunados fue notablemente menor.
Aunque la efectividad de la vacuna para prevenir la infección no es absoluta, la evidencia volvió a demostrar que la inmunización reduce de manera consistente la gravedad de la enfermedad y el riesgo de complicaciones severas, incluso frente a variantes con mutaciones relevantes.
Durante la última semana bajo análisis, el Ministerio de Salud confirmó 28 casos de influenza A H3N2 subclado K en 14 provincias, lo que representó un incremento superior al 100 % en comparación con el informe previo. Provincias como Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Santa Fe concentraron una parte importante de los casos, marcando una circulación de alcance federal.
Síntomas de la gripe H3N2
Desde el punto de vista clínico, la H3N2 suele provocar cuadros más intensos que otras variantes de la gripe. El inicio repentino con fiebre elevada, fuertes dolores musculares, dolor de cabeza persistente y un cansancio extremo es una característica frecuente. A estos síntomas se suman tos seca, dolor de garganta y congestión nasal.
En niños pequeños y adultos mayores es más común la aparición de síntomas gastrointestinales, mientras que en personas con enfermedades previas la infección puede desencadenar descompensaciones que requieren internación.
El infectólogo Roberto Debbag, vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Vacunología, explicó que el cuadro suele comenzar con tos persistente y congestión nasal, y que en las siguientes 24 a 48 horas evolucionan los síntomas gripales clásicos, como fiebre alta, decaimiento general y compromiso respiratorio. El especialista destacó la importancia de consultar de manera temprana, especialmente para diferenciar la gripe de otras infecciones respiratorias como el COVID-19 y para iniciar un seguimiento adecuado en personas de riesgo.
