La Ciudad de Buenos Aires avanza con una de las obras de infraestructura más esperadas de los últimos años en el barrio de Caballito y sus alrededores: la construcción de un nuevo túnel vehicular que permitirá atravesar las vías del ferrocarril Sarmiento sin interrupciones. El proyecto, que se desarrolla a la altura de la calle García Lorca, apunta a resolver un histórico cuello de botella en la circulación urbana y a transformar de manera significativa la dinámica del tránsito en una zona clave del centro geográfico porteño.

Durante décadas, el cruce ferroviario de ese sector fue sinónimo de demoras, congestión y malestar para vecinos y conductores. La elevada frecuencia del tren Sarmiento hacía que las barreras permanecieran cerradas durante más de la mitad de cada hora, con un promedio de 34 minutos de cierre. Esta situación afectaba a unos 500 vehículos por hora, generando largas filas, desvíos improvisados y un impacto negativo tanto en la movilidad como en la calidad de vida de quienes habitan o circulan diariamente por el área.

Frente a este escenario, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires impulsó la construcción de un paso bajo nivel que permita eliminar definitivamente el cruce a nivel y garantizar una circulación continua. Según estimaciones oficiales, una vez finalizada la obra, los tiempos de viaje en la zona se reducirán hasta en un 50%, lo que representará un alivio sustancial para automovilistas, transporte de cercanía y servicios de emergencia.

El nuevo túnel contará con circulación en un solo sentido y estará diseñado para integrarse de manera armónica con el entorno urbano. No se trata únicamente de una obra vial, sino de una intervención integral que busca mejorar el espacio público y reforzar la seguridad de todos los usuarios. En ese sentido, el proyecto incluye la construcción de puentes peatonales en la superficie, que permitirán cruzar las vías del ferrocarril de forma segura, evitando riesgos y mejorando la conectividad barrial.

Además, se desarrollarán calles colectoras destinadas principalmente al acceso de los frentistas, lo que permitirá ordenar el tránsito local y reducir conflictos entre vehículos de paso y residentes. Estas calles estarán acompañadas por nuevo equipamiento urbano, como bancos, áreas de descanso y juegos infantiles, con el objetivo de generar espacios más amigables y funcionales para la comunidad.

El aspecto paisajístico también ocupa un lugar central en la planificación de la obra. Se prevén intervenciones de forestación, áreas parquizadas y mejoras estéticas que contribuirán a renovar la fisonomía del sector. En el interior del paso bajo nivel se instalarán luminarias de última generación y revestimientos artísticos, pensados no solo para mejorar la visibilidad, sino también para aportar identidad visual y reforzar la sensación de seguridad durante la circulación.

Desde el punto de vista técnico, los trabajos implican una compleja ingeniería. En paralelo a la excavación del túnel, se ejecuta un sistema de pilotaje que permitirá sostener las rampas de acceso y garantizar la estabilidad de la estructura. Asimismo, se está montando una estación de bombeo fundamental para el correcto drenaje del agua de lluvia, una medida clave para prevenir anegamientos y asegurar el funcionamiento del túnel incluso durante tormentas intensas.

El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, destacó la relevancia estratégica de este tipo de obras para el desarrollo de la Ciudad. “La movilidad y la conectividad son los ejes centrales de la inversión pública en Buenos Aires. Esta obra, ubicada en una zona que convive diariamente con la complejidad del tren, refleja nuestro compromiso de dar soluciones concretas a problemas históricos”, señaló al referirse al avance de los trabajos.

Más allá de los beneficios en términos de circulación, la obra tendrá un impacto positivo en el ambiente urbano. Al eliminar la necesidad de que los vehículos permanezcan detenidos durante largos períodos, se reducirá la emisión de gases contaminantes y el nivel de ruido, dos factores que afectan directamente la salud y el bienestar de los vecinos. De esta manera, el túnel no solo mejorará el tránsito, sino que también contribuirá a una ciudad más sustentable y habitable.

La construcción del paso bajo nivel se enmarca dentro del Plan Urbano Ambiental, una iniciativa que orienta las políticas de desarrollo de la Ciudad de Buenos Aires a largo plazo. Este plan establece la importancia de planificar el crecimiento urbano de manera ordenada, priorizando la conectividad, la seguridad vial y la integración del espacio público. En ese contexto, la obra de García Lorca se presenta como un ejemplo de cómo la infraestructura puede convertirse en una herramienta para mejorar la vida cotidiana de la población.

Con la finalización del túnel, se espera marcar un antes y un después en la movilidad de Caballito y zonas cercanas. Lo que durante años fue un punto crítico del tránsito porteño se transformará en un corredor más ágil, seguro y moderno, consolidando una nueva conexión urbana y dando respuesta a una demanda largamente postergada por vecinos y conductores.

enero 10, 2026