La Ciudad de Buenos Aires celebró la finalización de la restauración integral de la Floralis Genérica con un evento multitudinario que reunió a vecinos, turistas y amantes del arte en la Plaza de las Naciones Unidas, en el barrio de Recoleta. La emblemática escultura volvió a lucirse en todo su esplendor tras casi dos años de trabajos técnicos y estructurales, y su recuperación fue acompañada por una jornada festiva que combinó música en vivo, propuestas gastronómicas y expresiones artísticas al aire libre.
Desde las primeras horas de la tarde, el espacio público se transformó en un punto de encuentro donde cientos de personas se acercaron para celebrar la puesta en valor de uno de los símbolos más reconocidos de la Ciudad. La restauración culminó con la iluminación nocturna de la Floralis Genérica y un espectáculo musical encabezado por Emmanuel Horvilleur, quien ofreció un show especial frente a la escultura iluminada, generando un cierre emotivo y festivo.
El proceso de restauración fue complejo y se extendió durante casi dos años. Estuvo centrado principalmente en la reparación de dos de los seis pétalos de la escultura, que habían sufrido daños severos como consecuencia del fuerte temporal ocurrido en diciembre de 2023. Para llevar adelante las tareas fue necesario realizar un exhaustivo análisis de los desperfectos, ensayos técnicos de materiales y procedimientos de reparación propios de industrias de alta precisión, como la aeronáutica y la automotriz.
Las tareas incluyeron además delicadas operaciones de desmontaje, traslado y posterior montaje de las piezas restauradas. Uno de los hitos del proceso ocurrió el lunes previo al evento, cuando el segundo de los pétalos reparados arribó a la Ciudad desde una planta metalúrgica ubicada en la localidad bonaerense de Baradero, donde se llevaron a cabo las intervenciones estructurales más complejas.
Durante el evento, el Jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, destacó el valor simbólico de la Floralis Genérica para la identidad de la Ciudad. Acompañado por su esposa, la periodista María Belén Ludueña, remarcó que la recuperación de la escultura fue un compromiso asumido por la gestión y cumplido. En sus palabras, subrayó que se trata de un orgullo para los porteños y de un emblema reconocido internacionalmente que vuelve a ocupar su lugar como referencia cultural y urbana.
El festejo también contó con la presencia del ministro de Espacio Público e Higiene Urbana, Ignacio Baistrocchi, quien acompañó las actividades y resaltó el esfuerzo realizado para devolverle a la Ciudad uno de sus íconos más representativos. Según explicó, la restauración implicó meses de trabajo especializado y una logística compleja que incluyó traslados por vía terrestre y fluvial, con el objetivo de garantizar la preservación de la obra y su correcto funcionamiento.
Además de los espectáculos musicales, el evento ofreció una amplia propuesta gastronómica. Un total de 15 stands pertenecientes a Ferias de la Ciudad ofrecieron una variedad de productos que incluyó pan dulce, alfajores, tortas, café, licuados, tequeños, arepas, empanadas colombianas, paella española, crepes, waffles y opciones de pastelería vegana. La diversidad de sabores acompañó la jornada y contribuyó a generar un clima festivo y familiar.
El arte visual también tuvo un rol destacado durante la celebración. Cinco artistas plásticos realizaron obras en vivo coordinados por el muralista Lean Frizzera. A través de un formato de “live painting”, trabajaron con técnicas tradicionales y académicas, permitiendo al público observar el proceso creativo en tiempo real. Estas intervenciones artísticas aportaron dinamismo al evento y reforzaron el vínculo entre el espacio público y la expresión cultural.
Entre las propuestas artísticas se destacó una sesión pictórica realizada con la técnica conocida como alla prima, un método de pintura directa en el que la obra se completa en una sola sesión mediante la aplicación de capas húmedas sobre húmedas. Inspirada en la Floralis Genérica, esta técnica buscó capturar la luz, la frescura y la espontaneidad del momento, evocando estilos utilizados por grandes maestros como Diego Velázquez y Vincent Van Gogh, así como por los impresionistas.
La restauración de la escultura contó con el apoyo de empresas privadas como Naranja X, Axion y Samsung, en el marco del Régimen de Patrocinio del Gobierno de la Ciudad. Estas alianzas público-privadas forman parte de una estrategia orientada a impulsar proyectos culturales y urbanos de relevancia estratégica, promoviendo la conservación del patrimonio y la mejora del espacio público.
La Floralis Genérica, que alcanza los 20 metros de altura y pesa aproximadamente 18 toneladas, fue donada a la Ciudad por su autor, el arquitecto argentino Eduardo Catalano. Construida en acero inoxidable y aluminio, fue inaugurada en 2002 y concebida como un homenaje a todas las flores del mundo. Con su restauración concluida, la obra vuelve a desplegar sus pétalos como símbolo de renovación, identidad y orgullo porteño, reafirmando su lugar como uno de los íconos más reconocibles del paisaje urbano de Buenos Aires.
