La Ciudad de Buenos Aires avanza hacia una transformación histórica en materia de infraestructura vial con el anuncio de una obra largamente esperada: la construcción de un moderno túnel paso bajo nivel que promete modificar de manera definitiva la circulación en una de las zonas más congestionadas del entramado urbano porteño. La iniciativa surge como respuesta a uno de los problemas más persistentes de la vida cotidiana en la ciudad: el impacto del tránsito ferroviario sobre calles altamente transitadas, donde las barreras permanecen cerradas durante gran parte del día y generan demoras constantes, embotellamientos y situaciones de riesgo.

El tránsito representa un desafío diario para conductores, peatones y vecinos, especialmente en aquellos barrios atravesados por líneas de tren. En estos sectores, el cruce a nivel entre vehículos y formaciones ferroviarias se convierte en un cuello de botella que afecta no solo la movilidad, sino también la calidad de vida. Bocinas, largas filas de autos detenidos, colectivos fuera de horario y peatones intentando cruzar entre maniobras peligrosas son escenas habituales que se repiten una y otra vez.

Frente a este escenario, el Gobierno de la Ciudad confirmó la ejecución de una obra de gran envergadura que apunta a resolver de raíz esta problemática. Se trata de un túnel paso bajo nivel que eliminará el cruce directo con las vías del Ferrocarril Sarmiento, uno de los ramales con mayor frecuencia de circulación del área metropolitana. La intervención busca ordenar el tránsito, mejorar la conectividad entre ambos lados del barrio y reducir de manera permanente las congestiones que se producían cada hora debido a la baja de barreras.

El proyecto se lleva adelante en el barrio de Caballito, sobre la calle García Lorca, en el tramo comprendido entre Yerbal y Bogotá. Esta ubicación no es casual: se trata de un punto estratégico dentro de la red vial de la zona oeste de la ciudad, donde el paso del tren obligaba a interrumpir el tránsito vehicular durante extensos períodos. Según datos oficiales, por este cruce circulaban alrededor de 500 vehículos por hora, mientras que las barreras permanecían cerradas, en promedio, unos 30 minutos de cada hora. Esta situación generaba demoras que se extendían por varias cuadras y afectaban tanto a automovilistas como a líneas de transporte público y peatones.

La construcción del túnel permitirá suprimir definitivamente el cruce a nivel, lo que se traducirá en una circulación más fluida y segura. Además de agilizar el tránsito vehicular, la obra facilitará el desplazamiento peatonal y mejorará la integración urbana, conectando de forma más eficiente ambos lados de Caballito, uno de los barrios más densamente poblados de la Ciudad de Buenos Aires.

El paso bajo nivel García Lorca se inscribe dentro del Plan Urbano Ambiental, una política integral que busca modernizar la infraestructura porteña, promover una movilidad más segura y priorizar el uso eficiente del espacio público. Actualmente, la obra se encuentra en una etapa clave de ejecución, con avances significativos en la construcción de las rampas de acceso y en la estructura que sostiene las vías ferroviarias mientras se realizan los trabajos debajo del tendido del tren Sarmiento.

En las próximas etapas, el proyecto contempla una serie de mejoras complementarias que apuntan a una renovación integral del entorno. Entre ellas se destacan la construcción de puentes peatonales para garantizar cruces seguros, la optimización de las calles colectoras, la incorporación de nueva iluminación urbana y la instalación de mobiliario como bancos. También se prevé la creación de espacios verdes y áreas de juegos, con el objetivo de recuperar zonas hoy subutilizadas y transformarlas en lugares de encuentro para los vecinos.

Desde el Ejecutivo porteño subrayaron que uno de los principales beneficios de la obra será la reducción de los riesgos de siniestros viales, una problemática frecuente en los cruces ferroviarios con alto flujo de tránsito. Al eliminar la interacción directa entre trenes, autos y peatones, se espera un impacto positivo inmediato en términos de seguridad.

El jefe de Gobierno de la Ciudad, Jorge Macri, destacó que el nuevo túnel “mejorará de forma definitiva la conectividad y la movilidad” en la zona, y remarcó que este tipo de obras tienen un efecto directo en la vida cotidiana de los ciudadanos. Menos tiempo perdido en el tránsito, recorridos más predecibles y calles más ordenadas son algunos de los cambios que experimentarán quienes transitan a diario por el lugar.

A esto se suma un beneficio ambiental nada menor. Con la eliminación de las largas esperas frente a la barrera baja, se espera una reducción significativa de la contaminación sonora y de la emisión de gases contaminantes, ya que los vehículos dejarán de permanecer detenidos con el motor encendido durante largos lapsos.

Con la construcción de este paso bajo nivel, la Ciudad de Buenos Aires avanza hacia un modelo de movilidad más eficiente, seguro y sostenible. La obra marca un antes y un después en uno de los cruces más conflictivos del oeste porteño y se suma a una serie de intervenciones que buscan adaptar la ciudad a las necesidades actuales de circulación, priorizando la seguridad, la conectividad y la calidad de vida de quienes la habitan.

enero 23, 2026