La Ciudad de Buenos Aires dio inicio a una de las obras más esperadas por los vecinos de Villa Urquiza: la construcción de un paso bajo nivel que permitirá eliminar una de las barreras ferroviarias más conflictivas del norte porteño. Se trata del túnel que se levantará en la avenida Álvarez Thomas, en el cruce con las vías del ferrocarril Mitre, ramal José León Suárez, una zona que durante décadas fue sinónimo de demoras, embotellamientos y situaciones de riesgo vial.
El proyecto, que demandará una inversión aproximada de 10 millones de dólares, comenzó formalmente esta semana con las tareas preliminares. Según informaron desde el Gobierno porteño, ya se iniciaron los trabajos de armado del obrador y la instalación de un cruce provisorio en la calle Miller, ubicada a unas dos cuadras del paso a nivel actual. Esta etapa inicial se extenderá por alrededor de tres meses y permitirá mantener la circulación mientras se avanza con la obra principal.
Una vez finalizado y habilitado el cruce transitorio, se procederá al cierre total de la avenida Álvarez Thomas en el sector afectado para dar paso a la excavación del túnel definitivo. De acuerdo con el cronograma oficial, la inauguración del paso bajo nivel está prevista para mayo del próximo año, siempre que las condiciones climáticas y técnicas acompañen el desarrollo de los trabajos.
La obra se encuentra bajo la órbita del Ministerio de Movilidad e Infraestructura de la Ciudad y su ejecución está a cargo de Autopistas Urbanas S.A. (AUSA). Desde el área explicaron que se trata de una intervención de gran escala, pensada para mejorar de manera estructural la circulación en uno de los corredores más utilizados para salir hacia el norte del área metropolitana y para conectar con la avenida General Paz.
El túnel comenzará a la altura de la avenida Monroe y permitirá retomar la traza de Álvarez Thomas a la altura de la calle Galván, manteniendo el actual sentido de circulación de sur a norte. Tendrá dos carriles vehiculares y una velocidad máxima permitida de 40 kilómetros por hora. A diferencia de otros pasos bajo nivel más pequeños, conocidos popularmente como “sapitos”, esta infraestructura estará habilitada para el tránsito pesado, lo que representa una mejora significativa para la logística y el transporte en la zona.
Además de la calzada principal, el proyecto contempla la construcción de cruces peatonales seguros y calles colectoras de convivencia, diseñadas para facilitar el acceso a los frentistas y mejorar la integración urbana del entorno. Durante la primera etapa, los trabajos sobre el cruce provisorio se realizarán mayoritariamente en horario nocturno, con el objetivo de minimizar el impacto sobre el tránsito en una zona caracterizada por su alta circulación diaria.
El paso a nivel de Álvarez Thomas fue, durante años, uno de los principales focos de congestión del barrio. En horarios pico, las barreras bajas generaban extensas filas de vehículos que, en muchos casos, llegaban hasta la avenida Monroe, ubicada a menos de una cuadra. Esta situación no solo provocaba demoras constantes, sino que también afectaba el flujo vehicular de arterias clave y aumentaba el riesgo de accidentes tanto para automovilistas como para peatones.
La importancia estratégica de esta vía se explica, además, por su rol como salida hacia el norte de la Ciudad. A pocas cuadras del cruce ferroviario, Álvarez Thomas conecta con la calle Galván, que a su vez desemboca en la avenida Balbín, en las inmediaciones del Parque Sarmiento, un punto neurálgico para la circulación metropolitana.
Desde el Gobierno porteño destacaron que la eliminación de esta barrera ferroviaria era uno de los reclamos más reiterados por parte de los vecinos y de quienes transitan diariamente por la zona. “Decidimos priorizar esta obra porque va a transformar la movilidad, reducir los tiempos de viaje y mejorar de manera sustancial la seguridad vial”, señaló el ministro de Movilidad e Infraestructura, Pablo Bereciartua, al referirse al inicio de los trabajos.
Con este nuevo túnel, la Ciudad de Buenos Aires continúa ampliando su red de pasos bajo nivel, que actualmente cuenta con 29 cruces operativos. A su vez, hay otros dos proyectos en ejecución sobre la traza del ferrocarril Sarmiento, considerada una de las principales barreras urbanas que aún persisten en el tejido porteño.
Ante la suspensión del proyecto de soterramiento del tren y la postergación de un viaducto elevado, la administración porteña optó por avanzar con soluciones alternativas. Entre ellas se encuentra el paso bajo nivel de la calle Federico García Lorca, en el barrio de Caballito, que se construye desde fines del año pasado entre Yerbal y Bogotá, y el futuro túnel de la calle Irigoyen, en Villa Luro.
La intervención en Villa Urquiza se suma así a una serie de obras destinadas a mejorar la conectividad urbana, reducir conflictos de tránsito y aumentar la seguridad vial. Para los vecinos del barrio, el inicio de los trabajos marca el comienzo del fin de una barrera histórica que durante años condicionó la vida cotidiana y la circulación en una de las zonas más transitadas del norte de la Ciudad.
