En el barrio porteño de Villa Devoto, un grupo de vecinos y organizaciones barriales volvió a manifestarse para reclamar medidas urgentes que permitan preservar la conocida Casa Beiró, un edificio histórico que atraviesa un avanzado proceso de deterioro y que recientemente volvió a ser noticia tras registrarse un nuevo incendio en su interior. La movilización tuvo lugar frente a la propiedad y reunió a residentes de la zona que expresaron su preocupación por el estado del inmueble y por la falta de acciones concretas para protegerlo.
La convocatoria se realizó durante la tarde, cuando varias personas se acercaron a la casona para visibilizar el problema y exigir que las autoridades intervengan para evitar que el lugar continúe degradándose. La protesta también contó con la presencia de distintas agrupaciones vecinales que desde hace tiempo vienen impulsando iniciativas para preservar este edificio, considerado parte del patrimonio arquitectónico y cultural del barrio.
La preocupación de los vecinos se intensificó luego de que se produjera un nuevo incendio en la propiedad hace pocas semanas. Este episodio se suma a otro siniestro ocurrido anteriormente, lo que encendió las alarmas sobre la situación del inmueble. Según señalan los residentes de la zona, estos hechos no solo ponen en riesgo la integridad de la estructura, sino que también agravan el deterioro de una construcción que ya se encontraba en condiciones delicadas debido al paso del tiempo y a la falta de mantenimiento.
La Casa Beiró se encuentra deshabitada desde el año 2008, momento en el que fue vendida por los herederos de sus propietarios originales a una empresa inmobiliaria. Desde entonces, la vivienda permanece cerrada y sin un uso definido, lo que derivó en un progresivo abandono. A lo largo de los años, vecinos del barrio denunciaron reiteradamente el deterioro del edificio, advirtiendo que la ausencia de mantenimiento provoca daños estructurales que podrían volverse irreversibles si no se actúa a tiempo.
Uno de los problemas más frecuentes señalados por quienes viven en las inmediaciones del lugar es la acumulación de agua en el techo de la propiedad durante los días de lluvia. Los árboles que rodean el terreno desprenden hojas que obstruyen los desagües, lo que impide el drenaje adecuado. Como consecuencia, el agua queda retenida sobre la estructura, generando un peso adicional que compromete la estabilidad del edificio y acelera su deterioro.
Además del abandono visible, el inmueble también se ha convertido en foco de preocupación por cuestiones de seguridad. Algunos vecinos sostienen que la falta de control y vigilancia facilita el ingreso de personas al predio, lo que aumenta el riesgo de nuevos incendios o actos de vandalismo. Por esta razón, reclaman que se implementen medidas de protección más estrictas mientras se define el futuro del edificio.
Durante la movilización, los participantes insistieron en que la Casa Beiró posee un valor histórico y simbólico para el barrio, por lo que consideran fundamental que se adopten políticas destinadas a garantizar su preservación. Según explicaron, este tipo de construcciones forma parte de la identidad urbana de Villa Devoto y su pérdida implicaría un daño al patrimonio arquitectónico de la ciudad.
En paralelo a las protestas vecinales, recientemente se presentó un proyecto legislativo impulsado por un diputado de la Unión Cívica Radical (UCR) que busca reforzar la protección del inmueble. La iniciativa apunta a establecer mecanismos que permitan resguardar el edificio y evitar intervenciones que puedan afectar su estructura o provocar su demolición. Este proyecto volvió a poner el tema en agenda y alimentó las expectativas de los vecinos que reclaman una solución definitiva.
Los manifestantes remarcaron que su objetivo no es impedir el desarrollo urbano, sino encontrar una alternativa que permita conservar la construcción histórica y, al mismo tiempo, darle un uso que beneficie al barrio. Algunas propuestas que surgieron en el debate público incluyen convertir el lugar en un espacio cultural, un centro comunitario o algún tipo de institución que mantenga viva la memoria del edificio.
Mientras tanto, la situación de la Casa Beiró sigue generando incertidumbre. Para los vecinos, cada nuevo episodio de deterioro o incendio representa una señal de alarma que refuerza la urgencia de actuar. Temen que, si no se toman medidas concretas en el corto plazo, el estado del inmueble continúe empeorando hasta un punto en el que su recuperación resulte imposible.
Por esa razón, la movilización buscó no solo llamar la atención de las autoridades, sino también sensibilizar a la comunidad sobre la importancia de preservar el patrimonio urbano. Los participantes coincidieron en que la defensa de este tipo de edificios históricos es una responsabilidad compartida entre el Estado y la sociedad, y que su conservación permite mantener viva la historia y la identidad de los barrios porteños.
Así, la protesta frente a la Casa Beiró se convirtió en una nueva expresión del reclamo vecinal por la protección del patrimonio arquitectónico de Villa Devoto. Aunque el futuro del inmueble aún no está definido, los residentes aseguraron que continuarán organizándose y realizando acciones públicas hasta obtener respuestas concretas que garanticen su preservación.
