Los trabajadores y trabajadoras del Hospital Garrahan volvieron a manifestar su preocupación ante una nueva medida que, según denuncian, profundiza el deterioro de las condiciones laborales y sociales dentro del principal centro pediátrico del país. En esta oportunidad, el foco del conflicto está puesto en el vaciamiento progresivo del jardín maternal que funciona dentro del hospital, una institución histórica que desde hace casi cuatro décadas garantiza el cuidado de los hijos e hijas de quienes se desempeñan en el establecimiento.

Los gremios que representan al personal del Garrahan advierten que la falta de financiamiento, la ausencia de reemplazos de personal y el cierre de la colonia de verano dejaron ya a 45 niños y niñas sin vacante, generando un fuerte impacto en la organización familiar y laboral de decenas de trabajadoras. Este reclamo se suma a una serie de conflictos previos vinculados con los bajos salarios, la sobrecarga de tareas y la falta de personal, problemas que se profundizaron en el marco de las políticas de ajuste impulsadas por el gobierno nacional.

Desde la Junta Interna de ATE Garrahan, su secretario general Alejandro Lipcovich explicó que las dificultades en el jardín maternal no son nuevas, sino que se vienen denunciando desde hace varios meses. Según señaló, la salida de docentes por los salarios insuficientes y la falta de reemplazos generó una situación crítica. “Las trabajadoras del jardín vienen alertando sobre la escasez de personal, lo que provoca una sobrecarga laboral permanente. A esto se suman la imposibilidad de respetar los horarios de descanso, la falta de condiciones adecuadas y una responsabilidad directa de la Jefatura y la Gerencia de Recursos Humanos”, sostuvo el dirigente sindical.

Uno de los puntos que mayor malestar generó fue el cierre de la colonia de verano, una medida inédita en los últimos años. Esta decisión dejó sin cobertura durante los meses estivales a los hijos e hijas del personal, obligando a muchas madres a buscar soluciones precarias o directamente a reorganizar sus jornadas laborales. “Es un problema enorme para quienes ejercen su derecho a trabajar sabiendo que sus hijos están cuidados dentro del hospital”, remarcó Lipcovich.

Desde el ámbito gremial también señalaron que la falta de cupos en el jardín maternal se arrastra desde 2025 y que la respuesta de las autoridades fue, según calificaron, insuficiente y hasta ofensiva. Entre las alternativas ofrecidas se mencionó una suma económica mínima o la posibilidad de convenios con instituciones externas, opciones que los trabajadores consideran inaceptables. “Nada de eso reemplaza el derecho conquistado de contar con un jardín maternal propio dentro del hospital”, afirmaron.

En este contexto, la Asociación de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan (APyT) convocó a una conferencia de prensa para visibilizar el conflicto y exigir soluciones urgentes. La actividad fue anunciada para el viernes al mediodía en el hall de ingreso por la calle Combate de los Pozos, con el objetivo de reclamar la reincorporación inmediata de los 45 niños y niñas menores de tres años que quedaron fuera del jardín maternal “Quiero Mimos”.

Desde la APyT calificaron la situación como “grave” y señalaron que afecta de manera directa a las trabajadoras del hospital. De acuerdo con el gremio, la decisión de no contratar nuevas docentes derivó en la expulsión anticipada de los niños y niñas de la sala de dos años, quienes quedaron sin acceso al dispositivo de cuidado desde el 30 de diciembre y hasta fines de febrero.

La organización gremial remarcó que el jardín maternal no constituye un privilegio ni un beneficio adicional, sino un derecho laboral reconocido por la legislación vigente. En ese sentido, recordaron que la Ley de Contrato de Trabajo establece en su artículo 179 la obligación de contar con salas maternales y guarderías en los establecimientos con más de cien trabajadores. En el Hospital Garrahan, donde se desempeñan alrededor de cinco mil personas y que depende mayoritariamente del Estado nacional, esta obligación resulta indiscutible.

Las responsabilidades, según denunciaron, recaen directamente sobre la actual conducción del hospital. En particular, apuntaron al interventor Mariano Pirozzo, designado por el ministro de Salud Mario Lugones, a quien acusan de haber tomado la decisión de no cubrir las vacantes docentes, incluso frente a renuncias o licencias por problemas de salud, lo que terminó impactando de lleno en el funcionamiento del jardín.

La secretaria general de la APyT, Norma Lezana, explicó que desde octubre las madres comenzaron a organizarse y a advertir sobre la situación que se avecinaba. “Sabíamos que al finalizar el ciclo iban a dejar afuera a 45 niños y niñas. Intentamos dialogar, presentamos notas formales y dejamos constancia de nuestra voluntad de encontrar una solución, pero no hubo respuesta ni voluntad de resolver un problema central para las trabajadoras del hospital”, afirmó.

El conflicto por el jardín maternal se suma así a una serie de reclamos que exponen el deterioro de las condiciones laborales en el Garrahan y que, según los gremios, responden a una política de ajuste que impacta no solo en los salarios y en el personal, sino también en derechos sociales fundamentales conquistados a lo largo de décadas.

enero 9, 2026