El histórico Puente Alsina, uno de los principales puntos de conexión entre la Ciudad de Buenos Aires y la provincia, atraviesa una nueva etapa luego de la finalización de una serie de trabajos destinados a mejorar tanto su infraestructura como el espacio público que lo rodea. La intervención alcanzó distintos sectores del entorno del puente e incluyó tareas sobre las calles, veredas, iluminación, desagües y superficies de la estructura.
Ubicado sobre el Riachuelo, el Puente Alsina constituye uno de los pasos más importantes para la circulación en el sur porteño. Por este sector transitan diariamente miles de personas, vehículos y más de diez líneas de colectivos, por lo que las condiciones de la zona tienen un impacto directo sobre la movilidad entre la Ciudad y distintos puntos del conurbano bonaerense.
Las obras realizadas buscaron intervenir de manera integral un área que, además de cumplir una función central para el tránsito, forma parte de un sector histórico de Buenos Aires. Entre las principales tareas se encontró la renovación de la calzada de las calles próximas al puente. En total, se trabajó sobre unos 1.200 metros cuadrados de asfalto, mediante tareas de repavimentación y reparación de sectores deteriorados.
A estos trabajos se sumó la reparación de aproximadamente 1.300 metros cuadrados de losas y cunetas de hormigón. De acuerdo con la información difundida sobre la intervención, la elección de este material responde a su mayor resistencia frente al desgaste producido por el tránsito pesado que caracteriza a esta zona.
Otro de los puntos centrales de la renovación estuvo relacionado con las veredas. Se intervinieron alrededor de 2.185 metros cuadrados utilizando diferentes tipos de superficies, entre ellas hormigón, pavimento y baldosas podotáctiles destinadas a facilitar la circulación de personas con discapacidad visual.
También se construyeron once nuevos vados en los cruces peatonales. Estas estructuras permiten resolver desniveles y facilitar el desplazamiento de quienes utilizan sillas de ruedas, cochecitos o tienen dificultades para trasladarse por superficies con cambios bruscos de altura.
La infraestructura destinada al manejo del agua de lluvia también formó parte del proyecto. Se realizaron mejoras en el sistema de desagüe pluvial para favorecer el escurrimiento y reducir los inconvenientes que pueden producirse durante las precipitaciones. De esta manera, la intervención no quedó limitada a cuestiones estéticas, sino que incluyó trabajos destinados al funcionamiento cotidiano del área.
La renovación alcanzó además distintos sectores visibles del propio puente. El muro ubicado debajo de la estructura, las rampas y las escaleras fueron sometidos a trabajos de pintura, con una superficie total que superó los 5.000 metros cuadrados. La intervención permitió actualizar el aspecto general de un espacio de gran circulación y mejorar el estado de sectores que forman parte del entorno inmediato del puente.
La iluminación fue otro de los componentes importantes de la obra. Se instalaron cinco nuevas columnas destinadas específicamente al alumbrado peatonal y se incorporaron luminarias en el cielorraso del puente. También se reforzó la iluminación sobre columnas que ya estaban instaladas. Para completar estas tareas fue necesario realizar unos 80 metros de nuevo tendido eléctrico.
La mejora de la iluminación adquiere particular importancia debido a la intensa circulación que existe en el sector durante las horas nocturnas. El objetivo de las nuevas instalaciones es incrementar la visibilidad en los espacios de paso y mejorar las condiciones del entorno para peatones y conductores.
Una conexión con casi 170 años de historia
Más allá de las obras recientes, el Puente Alsina tiene una extensa historia vinculada con la expansión y las comunicaciones entre Buenos Aires y la provincia. El lugar donde actualmente se encuentra la estructura fue conocido originalmente como Paso de Burgos y, durante el siglo XIX, constituía uno de los principales puntos utilizados para atravesar el Riachuelo.
La historia de los puentes construidos en ese lugar comenzó en 1855, cuando se inauguró la primera estructura. Sin embargo, una crecida provocó su destrucción durante ese mismo año. Al año siguiente se levantó un segundo puente, esta vez construido en mampostería, aunque tampoco permaneció durante mucho tiempo y tuvo que ser reemplazado en 1857.
Una tercera estructura, realizada con maderas duras, consiguió una mayor duración. Finalmente, en 1910 fue sustituida por un puente de hierro, en una etapa en la que las características de la conexión comenzaron a transformarse de acuerdo con las necesidades de circulación de la época.
El puente que se conoce actualmente tiene su origen en 1938. La estructura fue concebida como el denominado “Nuevo Puente Alsina” y tuvo como impulsor a Pablo Calatayud, quien se desempeñaba como ministro de Obras Públicas durante el gobierno del general Uriburu. El proyecto estuvo a cargo del ingeniero José María Pérez.
La construcción se caracteriza por un estilo neocolonial y una escala monumental. Su inauguración tuvo lugar el 26 de noviembre de 1938 y contó con la presencia del entonces presidente Roberto Ortiz y del gobernador bonaerense Manuel Fresco.
Originalmente, la estructura recibió otra denominación. Fue conocida como Puente Uriburu, pero posteriormente recuperó el nombre de Puente Alsina, en referencia a Valentín Alsina, gobernador de la provincia de Buenos Aires. La denominación actual quedó así asociada a la historia del lugar y es la que continúa identificando a este importante paso sobre el Riachuelo.
La renovación se suma a otras obras en el sur porteño
La intervención realizada en el Puente Alsina forma parte de una serie de trabajos que se vienen desarrollando en diferentes puntos de la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires. Dentro de ese conjunto se encuentra la renovación del nodo de transbordo ubicado en la zona de las avenidas Perito Moreno y Sáenz, en Nueva Pompeya.
En ese punto fueron intervenidos más de 2.700 metros cuadrados de veredas, además de realizarse trabajos relacionados con el alumbrado y la infraestructura destinada al drenaje de agua de lluvia. Se trata de un sector con una importante circulación de transporte público, utilizado diariamente por más de 40.000 pasajeros.
Otro de los espacios incluidos en las obras de puesta en valor es el Parque de la Ciudad, ubicado en Villa Soldati. Entre las intervenciones realizadas allí se encuentra la incorporación de iluminación exterior decorativa en la Torre Espacial, una estructura de 208 metros de altura que se convirtió en uno de los elementos más reconocibles del parque.
La iluminación de la torre permite incorporarla al conjunto de lugares emblemáticos de Buenos Aires que reciben iluminación especial en determinadas fechas. Entre ellos se encuentran otros sitios reconocidos de la Ciudad, como el Obelisco, la Floralis Genérica, el Planetario y el Puente de la Mujer.
En el Parque de la Ciudad también se realizaron otras modificaciones durante los últimos años. Entre ellas se encuentra la construcción de un nuevo patio de juegos inspirado en antiguas atracciones del parque Interama, la renovación del sistema de iluminación general y la incorporación de un acceso peatonal sobre la avenida Roca, pensado especialmente para facilitar el ingreso durante eventos de gran concurrencia.
El movimiento generado por estas propuestas quedó reflejado durante la última edición del Parque de Verano, que recibió a más de 215.000 personas durante los primeros meses de 2026.
A estas obras se suma el proyecto Caminabilidad La Boca, destinado a mejorar las condiciones para los peatones en distintos sectores de ese barrio. El plan contempla intervenciones a lo largo de 16 cuadras e incluye modificaciones sobre veredas, rampas, desniveles, iluminación y sistemas de desagüe.
Los primeros trabajos comenzaron en la calle Irala y posteriormente está previsto avanzar sobre Brandsen y Aráoz de Lamadrid. Entre las modificaciones proyectadas se encuentra el ensanchamiento de veredas y la eliminación de obstáculos o desniveles que dificultan el desplazamiento peatonal.
En conjunto, estas intervenciones apuntan a renovar distintos espacios del sur porteño, combinando trabajos vinculados con la circulación vehicular, la movilidad peatonal, la accesibilidad, el alumbrado y el mantenimiento de espacios públicos.
En el caso del Puente Alsina, la obra adquiere una dimensión particular debido a la combinación de su importancia actual como vía de conexión y su valor histórico. Con casi nueve décadas de antigüedad para la estructura vigente y una historia que se remonta a mediados del siglo XIX, el puente continúa siendo un paso utilizado diariamente por miles de personas y vehículos.
La renovación de su entorno incorpora así mejoras destinadas tanto al funcionamiento cotidiano de este corredor como a la conservación y puesta en valor de uno de los puntos históricos que forman parte del paisaje urbano del sur de Buenos Aires.
Créditos de la imagen a: Luciano Thieberger
