A partir de la temporada 2026, el emblemático Teatro Colón de Buenos Aires introducirá una modificación importante y novedosa respecto de uno de los elementos más tradicionales en la experiencia de sus espectadores: los programas de mano que siempre se entregaban en formato impreso durante las funciones. Esta decisión marca un cambio significativo en la forma en que la audiencia recibe la información sobre las producciones, tanto en ópera como en ballet y conciertos, y forma parte de un plan más amplio de sustentabilidad denominado Colón Verde.
Los programas de mano —esas pequeñas publicaciones que contienen información sobre la obra, los artistas, el repertorio, notas de interés y detalles técnicos— dejarán de ser en su mayoría gratuitos en papel. En lugar de ello, se ofrecerá una versión digital accesible gratuitamente a través de códigos QR impresos en tarjetas que se entregarán al público al ingresar a cada función. La propuesta consiste en que cada asistente pueda escanear ese código con el teléfono móvil y acceder al contenido completo del programa desde la pantalla de su dispositivo.
La edición física del programa tradicional no desaparecerá del todo, pero sí cambiará su naturaleza. De ahora en más, los programas impresos estarán disponibles a la venta para quienes deseen conservarlos como objetos de colección o recuerdo de la función, transformándose en ediciones más cuidadas y especiales que, a diferencia del pasado, tendrán un precio visible y acotado. Aunque el costo final aún no fue publicado oficialmente, fuentes cercanas al Teatro indicaron que podría situarse alrededor de los 15.000 pesos argentinos para cada ejemplar.
Este giro responde no solo a un planteo de modernización tecnológica, sino también a una política institucional de responsabilidad ambiental. Bajo el lema Colón Verde, la administración del Teatro busca reducir el uso de papel y la generación de residuos, optimizar recursos y alinearse con prácticas sustentables que ya se observan en otras salas de importancia internacional. En el comunicado oficial, las autoridades subrayaron que esta iniciativa se propone “cuidar recursos, reducir residuos y modernizar la experiencia del público sin resignar contenido ni calidad”.
La tendencia internacional en teatros y casas de ópera va en la misma dirección: muchas instituciones europeas y americanas han adoptado formatos digitales para los programas de mano, manteniendo ediciones impresas solo para quienes las buscan como objetos tangibles. Ejemplos destacados de esta transición son salas como la Scala de Milán, la Ópera de París o la Royal Opera House de Londres, donde la digitalización se ha instalado como la alternativa principal y —en muchos casos— la única para acceder a los detalles de cada producción. En esos espacios, las versiones en papel pueden ofrecerse, pero generalmente a cambio de un importe.
Desde la dirección del Teatro también reconocen que este cambio puede generar alguna resistencia entre el público más tradicionalista, acostumbrado a hojear su programa impreso durante la función o a guardarlo tras la velada. Sin embargo, sostienen que la nueva modalidad permite preservar el contenido completo de cada obra y, al mismo tiempo, adaptarse a las prácticas tecnológicas cada vez más extendidas entre los espectadores de todas las edades.
Para facilitar el acceso a quienes prefieren aún el formato físico, el Teatro Colón ofrecerá varias opciones de compra anticipada de los programas impresos, tanto a través de su sitio web institucional como en puntos de venta dentro del edificio antes de cada función. Además, habrá venta en la Tienda del Teatro, donde los aficionados a la lírica, la danza y la música sinfónica podrán adquirir estos materiales especiales como parte de la experiencia teatral y cultural.
La implementación de este nuevo sistema comenzará de manera progresiva y coincidirá con el inicio de una de las temporadas más importantes del año en el Colón. El cambio está programado para el sábado 28 de febrero de 2026, en el marco del inicio del ciclo de conciertos de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, que celebra sus 80 años con una serie de presentaciones que incluirán estrenos nacionales y repertorio sinfónico de gran envergadura.
La Filarmónica ofrecerá programas de mano digital para sus múltiples conciertos del año, que incluyen una variedad de propuestas con obras fundamentales del repertorio clásico. Entre las primeras presentaciones, el estreno de la monumental Sinfonía N.º 7 “Leningrado” de Dmitri Shostakovich, bajo la dirección del reconocido director estadounidense James Conlon, y el programa Tres siglos, tres voces, con interpretaciones de piezas de compositores históricos como Marianne von Martinez y Amy Beach, acompañadas por la pianista rusa Asiya Korepanova, constituyen parte de una agenda que promete atraer tanto a aficionados como a nuevos públicos.
En síntesis, la novedad de que los programas de mano tradicionales del Teatro Colón pasen de ser gratuitos en papel a tener un formato digital de acceso libre y un ejemplar impreso de pago representa un cambio cultural y operativo en una institución centenaria. Este paso se alinea con una lógica mundial de incorporación de tecnología, protección ambiental y adaptación a nuevas formas de consumo cultural, al tiempo que mantiene la posibilidad de preservar para la posteridad un objeto tan emblemático como el programa de mano impreso, ahora concebido más como un artículo de colección que como un documento rutinario de cada función teatral.
