El emblemático edificio que hoy alberga a la legendaria librería en el barrio porteño de Recoleta ha dado un paso histórico hacia la recuperación de su memoria. Hablamos de Ateneo Grand Splendid, un sitio cuya belleza arquitectónica ya era famosa entre porteños, viajeros y amantes de los libros, y que ahora podrá contarse también desde su propia historia, no solo admirarse como una obra de arte.

Durante años, los pisos superiores del edificio —y en particular el tercer nivel— habían permanecido en gran parte cerrados o subutilizados. Sin embargo, hace pocos días se inauguró allí una propuesta histórico-cultural completamente nueva y única, pensada para que los visitantes no solo se maravillen con la estructura, sino que además se adentren en los avatares del lugar, desde sus inicios como sala teatral hasta su transformación en símbolo cultural contemporáneo.

Un edificio con mucha historia

Erigido en 1919 por el empresario austríaco Max Glücksmann —una de las figuras más influyentes en el impulso de la industria del entretenimiento en la Argentina de principios del siglo XX— el Grand Splendid comenzó su existencia como un teatro y sala de espectáculos. Integrado rápidamente al circuito cultural de una Buenos Aires en expansión, fue escenario de representaciones teatrales, proyecciones cinematográficas y también sede de grabaciones tempranas de tango.

Antes que librería, entonces, el edificio fue cine, teatro y estudio audiovisual, con funciones múltiples en una época de efervescencia artística. En este contexto, artistas que más tarde se volverían iconos, como Carlos Gardel, tuvieron vínculos directos con el sitio —cantando, grabando y dejando huellas en la historia del tango dicen los archivos— y por eso fueron claves para la nueva propuesta interpretativa.

Una experiencia inmersiva

La iniciativa, bautizada “Experiencia Grand Splendid”, busca precisamente poner en valor todos esos relatos, vivencias y anécdotas que rodean al edificio. Se trata de un recorrido interactivo, dividido en varias estaciones temáticas, que permiten explorar distintos aspectos del edificio y de su protagonista histórico: desde su arquitectura original y la figura de sus creadores hasta los momentos en que fue epicentro de actividades culturales que hoy parecen remotas.

La visita se desarrolla principalmente en el ala izquierda del tercer piso. Allí, un circuito especialmente diseñado combina elementos visuales, auditivos y tecnológicos para transportar al público a distintas épocas del espacio. Uno de los núcleos más llamativos del tour es una sala inmersiva especialmente diseñada para provocar una sensación de presencia y tiempo pasado.

Al final de uno de los pasillos, los visitantes acceden a este salón oscuro donde, por aproximadamente 15 minutos, se proyecta un relato audiovisual protagonizado por un holograma que encarna al mismísimo Carlos Gardel. Este personaje virtual no solo aparece cantando fragmentos de tango, sino que también narra su “relación” con el lugar y cuenta hechos clave de la evolución del edificio a lo largo de las décadas.

La elección de Gardel para encabezar ese momento del recorrido no es arbitraria. Como figura central del tango y del imaginario cultural argentino, tuvo vínculos concretos con el Grand Splendid durante sus años de esplendor —llegó a grabar y cantar allí en varias ocasiones— y por lo tanto se convierte en un narrador natural para introducir al público en la historia de aquel cine-teatro.

Del teatro a la librería

Detrás de esa escena inmersiva hay un trabajo técnico y artístico muy cuidadoso: el guion fue escrito en español, y el actor encargado de interpretar a Gardel en la proyección —basándose en investigaciones sobre registros originales para reproducir gestos, tono y expresividad lo más fiel posible— preparó su participación con un meticuloso estudio de material histórico. A su vez, la dirección musical seleccionó un hilo sonoro que acompaña la narración y enfatiza momentos clave del relato.

El proyecto evaluó varias técnicas para recrear al cantante legendario, incluyendo herramientas de inteligencia artificial, pero los responsables señalaron que finalmente optaron por una interpretación humana filmada para asegurar una proyección más natural, coherente y respetuosa de su figura.

Además de este segmento audiovisual, las estaciones temáticas permiten apreciar detalles arquitectónicos que habitualmente pasan desapercibidos, como la cúpula original —obra del pintor italiano Nazareno Orlandi— y otras características ornamentales de la construcción, ofrecidas ahora desde perspectivas poco exploradas hasta el momento.

Patrimonio y turismo cultural

Hacia el final del paseo, los visitantes pueden subir a la parte superior del antiguo escenario y ver desde allí la sala, con sus viejas poleas, estructuras de telón y elementos originales que recuerdan la época en que el teatro funcionaba con toda su gloria. Ese punto de observación no solo permite apreciar la grandiosidad de la sala, sino también conectar los relatos históricos con la materialidad del espacio arquitectónico.

En el umbral del siglo XXI, el Grand Splendid había llegado al punto de desaparecer como cine. Sin embargo, gracias a una remodelación acelerada y profunda —realizada en apenas seis meses antes de su reapertura oficial en 2000—, el edificio renació convertido en librería sin perder su esencia original. La restauración respetó las estructuras principales del teatro: las antiguas plateas hoy son espacios de exhibición de libros, los palcos son rincones de lectura y el escenario se transformó en un área pensada para ediciones especiales y música.

Desde entonces, la libra riesa estructura se consolidó como uno de los puntos culturales más relevantes de Buenos Aires, ofreciendo una experiencia única que combina lectura, arquitectura histórica y turismo cultural. Visitantes de todas partes del mundo, así como residentes locales, convergen allí no solo por su oferta literaria —que supera las decenas de miles de volúmenes— sino también por la singularidad del espacio como monumento vivo de la historia porteña.

Una propuesta para todos

La apertura de este nuevo recorrido histórico busca enriquecer esa experiencia. Sus responsables sostienen que lo que se propone es mostrar lo que siempre estuvo allí, pero que casi nadie conocía con detalle: el pasado del edificio y la manera en que fue parte activa de varias etapas de la vida cultural de la ciudad.

La “Experiencia Grand Splendid” —que se puede realizar de lunes a sábado de 11 a 20 y domingos de 13 a 20— ofrece distintos precios según la condición del visitante (residentes argentinos, no residentes, estudiantes y jubilados), con descuentos y accesos gratuitos para niños pequeños y personas con discapacidad.

En definitiva, más allá de ser una librería o un edificio recordado por viajeros y fotógrafos, este nuevo espacio histórico convierte al Grand Splendid en un lugar capaz de contar su propia historia, integrando tecnología, patrimonio y narrativa cultural para revelar sus múltiples vidas a quienes cruzan sus puertas.

febrero 27, 2026