En 2026, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires pondrá en marcha un proyecto de infraestructura vial y de transporte que podría transformar de manera significativa la experiencia de quienes se trasladan entre el sur y el norte de la capital. La iniciativa, denominada Trambús, busca no solamente modernizar la red de transporte público local, sino también reducir notablemente el tiempo de viaje entre dos extremos de la ciudad, aquellos que han sido tradicionalmente considerados como distantes o de difícil conexión directa.

¿Qué es el Trambús y cómo funciona?

El Trambús es un sistema de transporte urbano que mezcla características del tranvía tradicional con la flexibilidad y eficiencia de vehículos sobre ruedas, impulsados por tecnología eléctrica de última generación. Más precisamente, se trata de unidades con propulsión 100% eléctrica, silenciosas, con cero emisiones de carbono y equipadas con sistemas avanzados de asistencia a la conducción, conocidos por sus siglas en inglés como ADAS, que incluyen funciones como la detección de peatones, el anticipo de colisiones frontales y la supervisión de puntos ciegos.

Estos coches no requieren de rieles como los tranvías clásicos, sino que circulan por carriles exclusivos dentro de la trama urbana porteña. Esa exclusividad, combinada con semáforos sincronizados, permitirá que las unidades se muevan con mayor fluidez y prioridad sobre otros vehículos, algo que a su vez contribuirá a acortar los tiempos de viaje de forma significativa respecto a los colectivos y el tránsito convencional.

Según estimaciones oficiales, el nuevo sistema podrá reducir hasta un 40% el tiempo total de traslado entre sus cabeceras, ubicadas en los extremos sur y norte de la Ciudad de Buenos Aires. Esto será posible no solo por la infraestructura dedicada, sino también por la frecuencia elevada de servicio en momentos de mayor demanda, con unidades circulando con intervalos de aproximadamente 4 minutos en hora pico.

El recorrido y las zonas que conectará

La primera línea de este ambicioso plan, denominada T1, cubrirá un trayecto que va desde Nueva Pompeya, en el sur de la ciudad, hasta el Aeroparque Jorge Newbery, en la zona de la Costanera Norte. Por el camino, atravesará varios barrios con intensa circulación de personas y actividad económica diaria: Parque Patricios, Boedo, Parque Chacabuco, Almagro, Caballito, Villa Crespo y Palermo.

Se planificó que las paradas se ubiquen cada 500 metros, lo que permitirá una accesibilidad relativamente alta para peatones y usuarios de transporte multimodal. Además, la línea se integrará con múltiples servicios ya existentes: cuatro líneas de subte y varias estaciones ferroviarias están pensadas para actuar como puntos de combinación, facilitando trasbordos con otras redes de movilidad urbana.

Por ejemplo, el Trambús permitirá combinar su servicio con las líneas A, B, D, E y H del subte, así como con estaciones de trenes como Palermo, Villa Crespo, Sáenz, Caballito y 3 de febrero, que forman parte de diferentes ramales ferroviarios metropolitanos. Esta interconexión aspira a no solamente mejorar la circulación en el recorrido norte-sur, sino también ofrecer más alternativas a quienes necesitan desplazarse dentro de la Ciudad o viajar al conurbano bonaerense.

Beneficios esperados para la sociedad y el medio ambiente

Las autoridades porteñas destacan varias ventajas clave asociadas a este nuevo transporte. En primer lugar, se espera que más de 50.000 personas por día se beneficien directamente del servicio tanto para viajes cotidianos a sus trabajos, estudios o actividades diarias, como para conectarse con otros medios de transporte que amplíen su radio de movilidad dentro de la metrópolis.

El diseño de las unidades también fue pensado para ofrecer una experiencia confortable y moderna: contarán con Wi-Fi a bordo, conectores USB en cada asiento y sistemas audiovisuales que informarán en tiempo real sobre el recorrido, brindando al viajero datos útiles durante su traslado.

En términos de sostenibilidad, la apuesta por unidades eléctricas sin emisiones responde no solo a criterios de eficiencia energética, sino también a objetivos ambientales de la Ciudad que buscan disminuir la contaminación del aire y los niveles de ruido urbano. Además, las estaciones principales se diseñarán con espacios adicionales, incluyendo lugares de guardado para bicicletas y lockers, lo que podría fomentar formas de movilidad más saludables y complementarias.

Infraestructura y tecnología detrás del proyecto

Las paradas del Trambús contarán con más de 70 puntos de ascenso y descenso a lo largo de todo el circuito previsto, once de los cuales serán considerados “icónicos”, pensando no solo en funcionalidad sino también en estética urbana y servicios adicionales.

Un elemento destacado de este sistema será la prioridad en semáforos a través de telemetría, un mecanismo que permitirá que, si el vehículo se aproxima a una esquina y está dentro de un margen de tiempo determinado, el semáforo extienda su fase verde para asegurar que la unidad pase sin detenerse. Esta función, junto al carril exclusivo, está diseñada precisamente para reducir las demoras habituales que se generan en el tránsito urbano y permitir que el Trambús mantenga tiempos de viaje más previsibles y reducidos.

El sistema de pago y su integración con otros medios

En consonancia con la mayoría de los sistemas de transporte público de la ciudad, el Trambús operará con sistema de pago multipago, compatible con las tarjetas que actualmente se usan en colectivos y subtes. Pero más allá de esto, se anunció que tendrá tarifas integradas con el subte, de modo que quienes combinen ambos servicios utilizando el mismo medio de pago puedan acceder a descuentos automáticos. Esto podría resultar en una reducción real del costo para los usuarios que hagan viajes multimodales y fomentar el uso más intensivo del transporte público en general.

febrero 10, 2026