El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dio a conocer un anuncio que marca un antes y un después en la planificación del transporte público porteño: el inicio del proceso de licitación para la construcción de una nueva línea de subterráneos, denominada Línea F. Se trata de una obra de gran magnitud que estuvo durante años en carpeta y que ahora comienza a materializarse como parte de una estrategia integral para mejorar la movilidad urbana y responder a una demanda histórica de los habitantes de la capital.

La expansión del subte representa uno de los desafíos más importantes para una ciudad que, con el paso del tiempo, ha visto crecer su población flotante y el volumen de viajes diarios. En ese contexto, la Línea F aparece como una solución clave para optimizar los desplazamientos, reducir la congestión en las líneas existentes y ofrecer una alternativa de transporte más rápida, eficiente y sustentable.

Desde el Ejecutivo porteño destacaron la relevancia del proyecto, al remarcar que será la primera línea de subte construida en más de dos décadas, lo que la convierte en un verdadero hito en materia de infraestructura. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, subrayó que la iniciativa implicará una inversión estimada en 1.350 millones de dólares, reflejando el compromiso de la Ciudad con el fortalecimiento del transporte público como eje central del desarrollo urbano.

De acuerdo con la información oficial, una vez concluida la etapa de licitación y adjudicación de las obras, los trabajos podrían comenzar durante el transcurso de este año. El proyecto contempla no solo la construcción de túneles y estaciones, sino también la incorporación de tecnología de última generación, tanto en materia de seguridad como de información al usuario y accesibilidad para personas con movilidad reducida.

El trazado de la Línea F fue pensado estratégicamente para unir dos áreas fundamentales de Buenos Aires: Barracas, en el sur de la Ciudad, y Palermo, uno de los barrios con mayor circulación de personas, actividad comercial y concentración de viajes diarios. Esta conexión directa permitirá mejorar significativamente los recorridos transversales, que hasta ahora dependen en gran medida de combinaciones complejas o de líneas saturadas.

En total, la nueva línea contará con 12 estaciones distribuidas a lo largo de casi 10 kilómetros. Entre los puntos de parada previstos se incluyen zonas neurálgicas como Brandsen, Constitución, Cochabamba, Chile, Congreso, Corrientes, Santa Fe, Recoleta, Pueyrredón y Plaza Italia. Estas estaciones estarán ubicadas en áreas de alta densidad poblacional y laboral, lo que potenciará su uso desde el primer día de funcionamiento.

Uno de los objetivos principales de la Línea F será mejorar la conectividad de norte a sur, una de las principales debilidades históricas del sistema de subterráneos porteño. Actualmente, gran parte de los viajes en ese sentido se concentran en la Línea C, que opera al límite de su capacidad, especialmente en horarios pico. Con la puesta en marcha de la nueva línea, se espera redistribuir el flujo de pasajeros y reducir la presión sobre los recorridos más congestionados.

Además, la Línea F permitirá generar múltiples combinaciones con las seis líneas de subte existentes y con la red ferroviaria metropolitana, facilitando viajes más directos y eficientes. Esta integración fortalecerá la intermodalidad del sistema de transporte, permitiendo que los usuarios combinen distintos medios con mayor facilidad y menor tiempo de traslado.

Las proyecciones oficiales estiman que la nueva línea tendrá la capacidad de transportar más de 300.000 pasajeros por día, una cifra que refleja el impacto positivo que tendrá sobre la movilidad urbana. Este incremento en la capacidad del sistema contribuirá a mejorar la calidad del servicio, disminuir tiempos de espera y ofrecer una alternativa más confiable frente al uso del automóvil particular.

La construcción de la Línea F se enmarca, además, en un plan más amplio de modernización del subte porteño. En paralelo a este proyecto, el Gobierno de la Ciudad avanza con la incorporación de 214 coches nuevos, lo que constituye la mayor renovación del material rodante en los últimos diez años. Esta medida apunta a mejorar la frecuencia de los servicios, aumentar la comodidad de los viajes y reforzar los estándares de seguridad.

Con esta serie de iniciativas, la Ciudad de Buenos Aires busca consolidar un sistema de transporte público moderno, eficiente y acorde a las necesidades actuales y futuras de sus habitantes. La Línea F no solo ampliará la red de subterráneos, sino que también se proyecta como una herramienta clave para promover una movilidad más sustentable, reducir la congestión vehicular y mejorar la calidad de vida de quienes se desplazan diariamente por la ciudad.

enero 28, 2026