La Ciudad de Buenos Aires logró recuperar un inmueble histórico ubicado en el barrio de San Telmo que había permanecido ocupado de manera ilegal durante más de dos décadas. Se trata de un edificio perteneciente a la Asociación Ortodoxa Rusa, situado en la calle Carlos Calvo al 538, que había sido usurpado desde el año 1999 y que, tras un extenso reclamo judicial y administrativo, finalmente fue restituido a sus legítimos propietarios. Con esta acción, ya son 552 las propiedades recuperadas por el Gobierno porteño en el marco de su política de orden público y defensa de la propiedad privada.
El operativo de desalojo fue encabezado por efectivos de la Policía de la Ciudad y contó con la participación de personal del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana, además de equipos de emergencias que garantizaron que el procedimiento se desarrollara sin incidentes. El inmueble en cuestión posee dos plantas, un local en planta baja y más de diez habitaciones, las cuales se encontraban ocupadas de forma irregular por distintas personas.
Según se detalló, tras la disolución de la Unión Soviética, el edificio comenzó a alojar de manera ocasional a distintos ocupantes. Sin embargo, con el paso del tiempo, la situación se agravó: las habitaciones fueron tomadas de forma permanente, se forzaron cerraduras, se realizaron modificaciones sin autorización y se permitió el ingreso de más personas. Incluso, en el lugar llegó a funcionar una asamblea barrial vinculada con el Movimiento Independiente de Jubilados y Desocupados (MIJD), organización liderada por el dirigente piquetero Raúl Castells.
El sacerdote Alejandro Iwaszewicz, representante de la Iglesia Ortodoxa Rusa, explicó que la ocupación ilegal se extendió durante muchos años y que el deterioro del edificio fue progresivo. “Cuando se produjo la toma, advirtieron que había muchas habitaciones libres y comenzaron a romperlas, a cambiar cerraduras y a permitir el ingreso de más gente. De esa manera, algunas fueron vendidas, otras alquiladas, y así se fue consolidando una situación completamente irregular que se sostuvo hasta hoy”, relató.
Iwaszewicz también expresó su satisfacción tras la recuperación del inmueble y destacó el valor simbólico de la restitución. “Después de tanto tiempo, recuperar esta propiedad resulta muy gratificante y también esperanzador. Durante años fue como pelear contra una pared, porque los organismos que debían protegernos o darnos una solución muchas veces actuaban en sentido contrario”, afirmó.
Por su parte, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó el hecho como “insólito pero real”, al señalar que se trató de casi treinta años de reclamos para recuperar un bien que legalmente siempre perteneció a la Asociación Ortodoxa Rusa. “Hacer respetar la propiedad privada es reconocer el trabajo, el esfuerzo y el sacrificio de quienes hacen las cosas bien. Hoy podemos decir que esta propiedad fue recuperada. Es la número 552 que vuelve a manos de sus dueños”, sostuvo.
Desde el Gobierno de la Ciudad destacaron que, durante la actual gestión, se logró devolver a sus legítimos propietarios el equivalente a más de 200 millones de dólares en bienes inmuebles. Estas acciones forman parte de una política integral orientada a garantizar el orden público, fortalecer el respeto por la ley y brindar mayor tranquilidad a los vecinos de los distintos barrios porteños.
El caso de San Telmo no es un hecho aislado. En agosto del año pasado, la Ciudad también recuperó un predio de aproximadamente 2.500 metros cuadrados ubicado en Paseo Colón y San Juan, que había sido ocupado por el MIJD y donde funcionaba de manera irregular un campo deportivo. En ese caso, el permiso para el uso del espacio se encontraba vencido desde hacía 12 años.
En poco más de dos años, las autoridades porteñas lograron recuperar numerosos inmuebles emblemáticos que habían sido usurpados durante décadas. Entre ellos se encuentra el edificio de 12 pisos conocido como el “Elefante Blanco”, en el barrio de Belgrano, que estuvo ocupado ilegalmente durante más de medio siglo; la histórica Casa Blaquier, en el Casco Histórico; la denominada “Galería del Terror” en Nueva Pompeya; y un sector del Mercado de Bonpland, en Palermo.
Además, se concretaron restituciones en barrios como Almagro, Palermo, La Boca, Villa Crespo, Barracas, Villa Devoto y Balvanera, así como también en el predio conocido como “La Lechería”, en Villa del Parque. En zonas como Constitución, San Telmo y Flores, los operativos permitieron recuperar antiguos hoteles que se habían convertido en refugios de delincuentes, puntos de venta de drogas o espacios donde se ejercía la prostitución de manera ilegal.
De forma paralela, el Gobierno porteño intensificó las acciones destinadas a mejorar el orden urbano y combatir la venta ilegal en el espacio público. En ese contexto, se llevaron adelante 13 megaoperativos que involucraron a más de 18 mil manteros en áreas clave de la Ciudad, como Once, Flores —especialmente en la avenida Avellaneda y sus alrededores—, Parque Centenario, Constitución, Chacarita, Parque Patricios, Liniers, Parque Saavedra y Mataderos.
Estas medidas, según señalaron las autoridades, buscan no solo recuperar el espacio público y privado, sino también garantizar la convivencia, reforzar la seguridad y promover el cumplimiento de la ley en todos los barrios de la Ciudad de Buenos Aires.
