El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires puso en marcha un ambicioso proyecto de infraestructura urbana que promete transformar por completo uno de los tramos viales más conflictivos y congestionados de la metrópolis. Se trata de la construcción de un nuevo Metrobus de gran escala sobre un acceso estratégico de la ciudad, cuya finalidad principal es suavizar y ordenar el tránsito habitual, especialmente en los momentos de mayor afluencia vehicular, y mejorar de forma sustancial la conectividad con el conurbano bonaerense.
Para abordar este desafío, las autoridades porteñas presentaron recientemente lo que han denominado el Masterplan Dellepiane, un esquema de intervención urbana integral que no sólo incluye la ampliación del transporte público, sino también la remodelación y modernización de la infraestructura vial existente. En concreto, el plan contempla la creación de un corredor exclusivo para colectivos de gran extensión, con el objetivo de agilizar los viajes en transporte público y reducir las demoras que hoy sufren miles de personas que circulan diariamente por este corredor.
El corazón del proyecto es la construcción de un carril central exclusivo para colectivos, que se extenderá por aproximadamente 4,6 kilómetros de longitud a lo largo de la autopista. Este carril funcionará de manera continua y conectará de manera directa con el ya existente Metrobus de la autopista 25 de Mayo, generando así una red más coherente y eficiente de vías rápidas para el transporte público.
La intención declarada por las autoridades es que este corredor exclusivo permita que los colectivos circulen sin interferencias del tráfico general, lo que no sólo reducirá drásticamente los tiempos de viaje para los usuarios del transporte público, sino que además aliviará la presión sobre los carriles destinados a los vehículos particulares. La meta es clara: hacer que el tránsito sea más fluido y previsible, sobre todo en las horas pico, cuando los embotellamientos son más frecuentes y afectan a miles de trabajadores, estudiantes y usuarios del transporte.
Además de la construcción del carril exclusivo, el plan incluye la edificación de cuatro estaciones centrales —o paradores— pensadas específicamente para el ascenso y descenso de pasajeros. Estas estaciones estarán ubicadas en puntos estratégicos del corredor, con diseños que separan físicamente las zonas de espera y embarque de la traza principal de circulación, con lo cual se busca maximizar la seguridad de los viajeros y evitar interferencias con el resto del tránsito.
La intervención urbana también contempla una reconfiguración profunda de los carriles destinados a vehículos particulares. Según el proyecto, se reorganizará la distribución de los carriles para ordenar mejor el flujo automotor, con especial atención en las maniobras de ingreso y egreso hacia el Metrobus y otras arterias principales. Asimismo, se mejorarán y alargarán las rampas de acceso y egreso, con el propósito de que los automovilistas puedan maniobrar con mayor seguridad y fluidez, reduciendo así las situaciones de riesgo y los cuellos de botella habituales.
Otro elemento clave del plan es la construcción de puentes peatonales que permitan a los peatones cruzar de forma segura y eficiente las zonas de circulación vehicular y del Metrobus. Estas estructuras no sólo contribuirán a mejorar la seguridad de quienes se desplazan caminando, sino que también facilitarán la interconexión entre distintos puntos de la ciudad, reduciendo la interferencia entre peatones y vehículos o colectivos.
Más allá de la cuestión estrictamente vial, el Masterplan Dellepiane incorpora una ambiciosa apuesta ambiental y urbana: la creación de un parque lineal de aproximadamente 4 kilómetros de extensión, que se extenderá a lo largo del trazado de la autopista. Este espacio verde, que forma parte del conjunto de obras, comprenderá más de 260.000 metros cuadrados de áreas regeneradas, destinadas a incrementar la superficie de espacios abiertos y ejemplificar una estrategia de integración entre infraestructura de transporte y ambiente urbano.
La incorporación de este parque busca no sólo mitigar el impacto ambiental de las obras y mejorar la calidad de vida de los vecinos de la zona, sino también brindar nuevos espacios para actividades recreativas, culturales y deportivas. Según lo previsto, el parque contará con zonas de descanso, espacios de juegos infantiles, canchas deportivas y zonas dedicadas a actividades comunitarias y culturales, generando un nuevo pulmón verde en una de las franjas urbanas de mayor circulación de la ciudad.
El impacto potencial de este conjunto de obras es considerable. Según estimaciones oficiales, cerca de 200.000 personas transitan a diario por este corredor, ya sea como conductores particulares, pasajeros de transporte público o peatones. La transformación vial, combinada con la expansión del Metrobus y la creación de espacios públicos, podría generar un cambio estructural en la forma en que los habitantes de Buenos Aires se desplazan entre la ciudad y su área metropolitana.
En resumen, este proyecto se presenta como una respuesta integral a uno de los problemas más persistentes del área metropolitana: la saturación del tráfico y la lentitud de los viajes en transporte público en los accesos principales. Al construir un sistema moderno y exclusivo para colectivos, reorganizar la circulación general, mejorar la infraestructura peatonal y ampliar la presencia de espacios verdes, el Gobierno porteño apunta a reducir los embotellamientos de forma permanente y elevar la calidad del transporte urbano.
