En la Ciudad de Buenos Aires avanza un ambicioso proyecto destinado a recuperar y poner en valor uno de los edificios más representativos del patrimonio urbano: la histórica casona de ladrillo ubicada dentro del Jardín Botánico Carlos Thays. Este inmueble, que data de fines del siglo XIX, no solo posee un alto valor arquitectónico, sino también un fuerte peso simbólico, ya que fue residencia del reconocido paisajista francés Carlos Thays durante los años en que se desempeñó como director de Parques y Paseos.

La intervención forma parte de un plan integral impulsado por el gobierno porteño, cuyo objetivo es preservar este edificio emblemático y, al mismo tiempo, adaptarlo a las necesidades actuales de uso público. En este sentido, los trabajos abarcan tanto el interior como el exterior de la construcción, incluyendo tareas en la planta baja, el primer piso y la azotea, con el propósito de recuperar su estado original y garantizar su conservación a largo plazo.

Construida en 1881, la casona fue diseñada con un estilo que remite a las edificaciones inglesas, destacándose por sus muros de ladrillo a la vista y sus torretas características. A lo largo de su historia, el edificio tuvo múltiples funciones: fue sede de organismos públicos, albergó dependencias estatales y también formó parte del desarrollo institucional del propio Jardín Botánico. Sin embargo, su vínculo más relevante se da con Thays, quien vivió allí junto a su familia mientras llevaba adelante una profunda transformación del sistema de espacios verdes de la ciudad.

Las obras actuales contemplan una restauración minuciosa de los elementos originales. Entre las tareas más importantes se encuentran la limpieza y recuperación de las fachadas de ladrillo, la reparación de la histórica escalera interna y la restauración de carpinterías como puertas y ventanas. También se realizan trabajos de sellado de juntas, reemplazo de piezas deterioradas y tratamientos específicos para la conservación de la madera, con técnicas adecuadas al valor patrimonial del edificio.

Además de preservar su identidad histórica, el proyecto busca modernizar el espacio para hacerlo más accesible e inclusivo. En ese marco, se prevé la incorporación de un ascensor interno, la construcción de rampas y la adecuación de sanitarios para personas con movilidad reducida. Estas mejoras permitirán que el edificio pueda ser recorrido por un público más amplio, sin perder su esencia original.

Otro de los aspectos centrales de la intervención es la redefinición de los usos del edificio. La casona no solo será restaurada como pieza histórica, sino que también se transformará en un espacio abierto a la comunidad. Entre las novedades, se proyecta la instalación de una cafetería y la creación de áreas comunes destinadas a actividades culturales y de encuentro, con el objetivo de fomentar la permanencia de visitantes dentro del predio.

Este proyecto se inscribe dentro de una política más amplia de recuperación del patrimonio cultural y natural de la ciudad. En ese contexto, durante el año previo también se llevaron a cabo trabajos de restauración en numerosas esculturas distribuidas a lo largo del Jardín Botánico, muchas de ellas de gran valor artístico e histórico. Estas acciones buscan reforzar el carácter del predio como un verdadero museo a cielo abierto, donde conviven naturaleza, arte e historia.

El Jardín Botánico, inaugurado a fines del siglo XIX y declarado Monumento Histórico Nacional, ocupa unas siete hectáreas en el barrio de Palermo y alberga una amplia diversidad de especies vegetales provenientes de distintas regiones del mundo. Además de su función recreativa, cumple un rol clave en la conservación de la biodiversidad, la educación ambiental y la investigación científica.

En este sentido, las autoridades destacan que la restauración de la casona no solo apunta a recuperar un edificio antiguo, sino también a fortalecer el valor del Botánico como infraestructura verde urbana. Este tipo de espacios contribuye a mitigar los efectos del cambio climático en la ciudad, favoreciendo la regulación térmica, la absorción del agua de lluvia y la preservación de especies.

De esta manera, la obra combina dos objetivos fundamentales: por un lado, conservar un ícono histórico que forma parte de la identidad porteña; por otro, adaptarlo a las demandas contemporáneas, integrándolo a la vida cotidiana de vecinos y turistas. Cuando finalicen los trabajos, la casona renovada se convertirá en un punto de referencia dentro del jardín, ofreciendo nuevas experiencias y servicios sin perder su valor patrimonial.

En definitiva, la restauración de este edificio representa un paso importante en la recuperación del patrimonio urbano de Buenos Aires, demostrando que es posible conjugar historia, cultura y funcionalidad en un mismo espacio.

abril 14, 2026