La histórica esquina de las avenidas Corrientes y Callao atraviesa un nuevo capítulo de incertidumbre. Zivals, uno de los comercios culturales más reconocidos de la Ciudad de Buenos Aires, quedó alcanzado por el proyecto de construcción de la futura Línea F del subterráneo porteño. De acuerdo con la iniciativa impulsada por el Gobierno de la Ciudad, el inmueble donde funciona la tradicional disquería y librería está incluido entre los predios sujetos a expropiación.

La posibilidad generó preocupación entre los responsables del comercio, que hicieron público su reclamo y plantearon que la construcción de la nueva estación no necesariamente debería implicar la desaparición del edificio. Desde Zivals sostienen que existen alternativas de diseño y ubicación que permitirían concretar la obra de transporte sin demoler una propiedad que consideran parte de la historia cultural porteña.

El conflicto se hizo público a fines de septiembre, cuando la empresa difundió un comunicado a través de sus redes sociales. Allí explicó que decidió pronunciarse después de analizar el proyecto y sus posibles consecuencias para el futuro del establecimiento. La preocupación no está vinculada solamente con la continuidad de una actividad comercial, sino también con la preservación de un espacio que lleva más de cinco décadas integrado a la vida cultural de la avenida Corrientes.

Zivals comenzó su historia en 1971 y, con el paso del tiempo, se convirtió en mucho más que una disquería. El comercio atravesó distintas etapas de la industria musical: desde la época de los discos de vinilo y los casetes hasta la llegada de los CD, el crecimiento de la música digital y, posteriormente, el regreso del interés por los formatos físicos. A lo largo de ese proceso también incorporó libros y amplió considerablemente su catálogo.

Actualmente, el establecimiento reúne alrededor de 50.000 títulos entre libros y productos musicales y emplea a más de 30 personas. El local se transformó así en un punto de referencia para quienes buscan discos, publicaciones y otros objetos relacionados con la cultura. Su ubicación, además, contribuyó a consolidar su identidad: se encuentra en una zona históricamente asociada con teatros, librerías, disquerías, cines y distintos espacios vinculados con la actividad artística porteña.

Con el transcurso de las décadas, la familia propietaria fue ampliando el espacio hasta ocupar la tradicional esquina de Corrientes y Callao. Lo que comenzó como pequeños locales independientes terminó convirtiéndose en un establecimiento de mayores dimensiones, con áreas destinadas a la atención al público, depósitos y oficinas. Esa evolución acompañó también la transformación de la propia industria cultural argentina.

En 2026, además, el edificio sumó un nuevo elemento que reforzó su relación con la música nacional. El artista Martín Ron realizó en la terraza un mural monumental inspirado en la portada de Clics Modernos, uno de los discos más reconocidos de Charly García. La obra fue inaugurada en el marco de los 55 años de Zivals y se convirtió en otra referencia visual de una esquina que ya formaba parte del paisaje cultural de Buenos Aires.

Qué plantea el proyecto de la Línea F

La futura Línea F forma parte de los planes de expansión de la red de subterráneos de la Ciudad de Buenos Aires. El objetivo general es generar una conexión transversal entre distintos puntos de la ciudad y facilitar las combinaciones con otras líneas existentes.

El proyecto contempla un recorrido de aproximadamente 8,6 kilómetros y estaciones que permitirían conectar sectores como Barracas, Constitución, Recoleta y Palermo. Uno de los puntos considerados estratégicos es precisamente el cruce de Corrientes y Callao, debido a la posibilidad de establecer allí una combinación con la Línea B.

La iniciativa legislativa fue enviada a la Legislatura porteña el 9 de marzo de 2026. Entre otros aspectos, el proyecto solicita autorización para avanzar con los procesos necesarios para la construcción de las nuevas líneas de subterráneo y establece un listado de inmuebles considerados de utilidad pública y sujetos a expropiación para permitir la ejecución de las obras. Zivals aparece dentro de los predios afectados.

Según información publicada sobre el proyecto, la iniciativa contempla la adquisición total de una docena de propiedades y la afectación parcial de otras parcelas para construir estaciones, accesos y vestíbulos. En el caso de Zivals, la afectación prevista alcanza al inmueble completo.

El planteo oficial es que la estación de Corrientes y Callao responde a criterios técnicos vinculados con la conectividad de la red. Desde el Gobierno porteño señalaron que la ubicación fue definida buscando mejorar las posibilidades de combinación y el funcionamiento general de la futura línea.

Otro de los criterios mencionados por las autoridades es evitar, en la medida de lo posible, que las estaciones ocupen superficie innecesaria sobre las veredas. Según explicaron fuentes oficiales, el diseño busca que los accesos no reduzcan el espacio destinado a los peatones y que determinadas soluciones utilizadas en otras estaciones puedan servir como referencia para la Línea F.

El Gobierno porteño asegura que busca una alternativa

Ante el reclamo de Zivals, el Gobierno de la Ciudad sostuvo que la intención no es necesariamente dejar al comercio fuera de la zona. El ministro de Movilidad e Infraestructura porteño, Pablo Bereciartua, confirmó que mantuvo reuniones con los responsables del establecimiento para analizar distintas posibilidades.

El funcionario señaló que se encuentran en diálogo para intentar encontrar una alternativa que contemple tanto la obra de infraestructura como la continuidad de la actividad comercial y cultural de Zivals. Entre las propuestas mencionadas aparece la posibilidad de que el comercio pueda funcionar en pisos superiores del mismo edificio, aunque todavía no existe una definición definitiva sobre el futuro del local.

Desde la administración porteña también plantearon que existen posibilidades de adaptar el diseño para que la disquería pueda continuar funcionando una vez construida la estación. De acuerdo con esa postura, la intención es buscar una convivencia entre la infraestructura del subte y el espacio cultural.

La expropiación, sin embargo, todavía no está concretada. El proyecto debe ser debatido en la Legislatura de la Ciudad, donde deberá atravesar las instancias correspondientes antes de que pueda avanzar legalmente. La discusión incluirá los mecanismos de participación previstos para este tipo de iniciativas.

Zivals propone discutir otras alternativas

La posición de los responsables del comercio es que la construcción de la Línea F no debería interpretarse como incompatible con la permanencia de Zivals en la esquina de Corrientes y Callao. Desde la empresa sostienen que existen otras posibilidades técnicas que permitirían mantener la obra de infraestructura sin necesidad de eliminar el inmueble.

El responsable del establecimiento, Fernando Laviz, planteó públicamente que existen antecedentes de trazados diferentes para la futura estación y mencionó la posibilidad de analizar una ubicación alternativa hacia la calle Tucumán. Según explicó, el planteo no busca impedir la construcción de la Línea F, sino discutir el diseño y la localización de la estación para reducir el impacto sobre el comercio.

La discusión, por lo tanto, quedó instalada alrededor de dos cuestiones que deberán ser compatibilizadas: la necesidad de desarrollar una nueva infraestructura de transporte y la continuidad de un comercio que forma parte del paisaje cultural de Buenos Aires desde hace más de medio siglo.

Mientras el proyecto continúa su recorrido institucional, Zivals permanece abierto al público en su histórica ubicación. El futuro de la esquina dependerá de las decisiones que se adopten durante el tratamiento legislativo y de las conversaciones que mantienen los responsables del comercio con las autoridades porteñas.

Por el momento, no existe una resolución definitiva que determine el cierre o traslado de Zivals. Lo que sí está establecido en el proyecto presentado ante la Legislatura es que el inmueble se encuentra entre los predios alcanzados por el proceso de expropiación previsto para avanzar con la futura Línea F. La posibilidad de conservar el comercio en el mismo edificio, trasladarlo a otro sector o modificar el diseño de la estación continúa siendo parte de las alternativas que se encuentran bajo discusión.

La controversia vuelve a poner en primer plano una cuestión frecuente en las grandes transformaciones urbanas: cómo compatibilizar las obras destinadas a mejorar el transporte y la infraestructura con la conservación de espacios que, más allá de su función comercial, adquirieron un valor histórico y cultural para la ciudad.

En el caso de Zivals, se trata de una esquina vinculada durante 55 años con la música, los libros y distintas generaciones de porteños. El avance de la Línea F abre ahora un escenario en el que la resolución final deberá determinar de qué manera pueden convivir la nueva infraestructura del subterráneo y la continuidad de uno de los comercios culturales más tradicionales de la avenida Corrientes.

Créditos de la imagen a: Gentileza Zivals

octubre 1, 2026