El mate, una de las costumbres más arraigadas de la Argentina, comienza a ocupar nuevos espacios dentro de la oferta gastronómica porteña. Lo que durante décadas estuvo asociado principalmente a las reuniones familiares, las jornadas laborales y las rondas en plazas y parques, hoy también se presenta como una experiencia para descubrir sabores, conocer variedades de yerba y aprender distintas técnicas de preparación.
En diferentes puntos de Buenos Aires crecen los establecimientos que proponen acercarse a esta bebida desde una perspectiva diferente. Con degustaciones guiadas, cartas especializadas y actividades educativas, estos lugares buscan mostrar que detrás de una costumbre cotidiana existe un universo de aromas, texturas, intensidades y métodos de elaboración que muchas veces pasan inadvertidos.
La propuesta incorpora elementos propios de otras experiencias gastronómicas, como las catas de vino o el café de especialidad. De esta manera, el mate comienza a ocupar un lugar destacado dentro de una tendencia que combina tradición, conocimiento y nuevas maneras de compartir. Esta transformación tendrá uno de sus principales encuentros el sábado 17 y el domingo 18 de octubre, cuando se realice una nueva edición de MATEAR en el predio de La Rural.
Una experiencia que nació de una ronda de mate
Uno de los emprendimientos que forma parte de este fenómeno es Mate Bar Experience, que cuenta con dos locales en la Ciudad: uno ubicado en Tres Sargentos 463, en el barrio de Retiro, y otro en Guatemala 4168, en Palermo.
La iniciativa surgió a partir de una experiencia personal de Miguel Salazar, un venezolano que se instaló en la Argentina hace nueve años junto con su esposa y socia, Rita. Durante un recorrido turístico en monopatín eléctrico, ambos acostumbraban hacer una pausa para compartir unos mates. Ese momento de descanso terminó convirtiéndose en una de las partes más significativas de la actividad.
Para la pareja, aquella ronda representaba una oportunidad para conectarse, conversar y disfrutar de un ritual sencillo en medio de la rutina. Además, el mate adquirió un significado especial durante sus primeros meses en el país, cuando debieron adaptarse a las bajas temperaturas del invierno argentino.
A partir de esas vivencias, el emprendimiento tomó forma como una manera de rendir homenaje a la cultura local. La propuesta busca que tanto los argentinos como los visitantes extranjeros puedan acercarse al mate, comprender su importancia y descubrir sus diferentes posibilidades.
Degustaciones para conocer el mundo de la yerba
Mate Bar Experience ofrece una actividad de aproximadamente 90 minutos, con un valor informado de 29 dólares. Durante el encuentro, los participantes pueden comparar distintas clases de yerba mate, desde las opciones tradicionales hasta las variedades más suaves y las líneas premium elaboradas por pequeños productores.
La experiencia también propone compartir las mesas con personas de distintas nacionalidades. Los grupos pueden reunir hasta seis participantes, lo que convierte la degustación en una oportunidad para intercambiar conocimientos y conocer otras formas de relacionarse con esta costumbre argentina.
Entre los próximos proyectos del establecimiento se encuentran los talleres para preparar mezclas personalizadas, conocidas como blends. La idea es que cada persona pueda combinar yerba con diferentes hierbas y ajustar las proporciones de acuerdo con sus preferencias, para obtener una preparación adaptada a su propio paladar.
Esta clase de propuestas permite explorar una faceta menos conocida del mate. Aunque para muchos consumidores la elección de la yerba suele responder a hábitos familiares o preferencias adquiridas con el tiempo, las degustaciones buscan poner en evidencia las diferencias que existen entre productos y procesos de elaboración.
Del mate tradicional a las preparaciones innovadoras
Otro de los espacios que se suma a esta tendencia es el bar del Museo del Mate, situado en la avenida de Mayo 853. Allí, Monique Fernández impulsa experiencias destinadas a conocer diferentes tipos de yerba y ampliar las formas habituales de consumir la infusión.
La actividad incluye la comparación de distintas moliendas y la posibilidad de probar preparaciones que se alejan de la manera tradicional de cebar. Entre ellas aparecen bebidas gasificadas y tónicas elaboradas con yerba mate, que muestran cómo este ingrediente puede incorporarse a propuestas gastronómicas contemporáneas.
El recorrido completo tiene un precio informado de 30.000 pesos e incluye el acceso al museo. La oferta también contempla productos dulces, como alfajores elaborados con yerba mate, y alternativas refrescantes para los meses de calor, entre ellas el tereré, una preparación que se consume fría.
La combinación de exposición, degustación y gastronomía permite acercarse al mate desde distintos ángulos. No se trata únicamente de probar una bebida, sino también de conocer su historia, reconocer sus variedades y descubrir nuevas posibilidades sin abandonar el vínculo cultural que mantiene con la identidad argentina.
Un recorrido por las variedades de Argentina y otros países
Las degustaciones del Museo del Mate están coordinadas por Iván Rolón, sommelier especializado en estas experiencias. Según explica, una de las sorpresas más frecuentes entre los visitantes argentinos es descubrir que existen diferencias importantes entre las yerbas que consumen habitualmente y otras variedades disponibles en el mercado.
El recorrido permite comparar productos de distintos orígenes, con características que responden a sus métodos de producción, molienda y secado. Entre las opciones se encuentra la yerba argentina tradicional, que suele conservar pequeños fragmentos de palo, y la variedad uruguaya, reconocible por su molienda más fina.
También se presentan yerbas paraguayas, utilizadas habitualmente para preparar tereré, y variedades brasileñas que se distinguen por su color verde intenso, su frescura y su conservación en envases al vacío.
A estas alternativas se suman la yerba barbacuá, que se caracteriza por un proceso tradicional de secado con humo, y la llamada yerba canchada, que presenta una molienda más gruesa y un perfil de sabor más suave.
La diversidad de productos disponibles permite observar que el mate no tiene una única forma de preparación ni un sabor universal. Las características de cada yerba pueden modificar la intensidad de la infusión, sus aromas y la sensación que deja en el paladar.
En el establecimiento se trabaja con más de cincuenta marcas, lo que permite ampliar el conocimiento sobre una industria que reúne productores de diferentes escalas y regiones. Durante las actividades también se revisan algunas creencias extendidas sobre el polvo presente en la yerba, la temperatura adecuada del agua y las técnicas para preparar la infusión.
De esta manera, las degustaciones buscan ofrecer herramientas para que los consumidores puedan reconocer sus preferencias y elegir los productos que mejor se adapten a sus gustos.
MATEAR: el gran encuentro de los aficionados al mate
El crecimiento de estos espacios especializados coincide con la realización de una nueva edición de MATEAR, una feria que convoca a productores, emprendedores, científicos, especialistas y consumidores interesados en la infusión.
El encuentro tendrá lugar el sábado 17 y el domingo 18 de octubre en el Pabellón Ocre de La Rural. Durante las dos jornadas, el público podrá acercarse a distintas propuestas relacionadas con la producción, la preparación y el consumo del mate.
La programación contempla degustaciones, alternativas gastronómicas, iniciativas de innovación y actividades culturales. El objetivo es generar un espacio de intercambio entre quienes forman parte de la cadena productiva y quienes mantienen viva esta tradición a través de su consumo cotidiano.
La feria también funciona como una vidriera para conocer el trabajo de productores y emprendimientos que buscan diferenciarse dentro del sector. En ese contexto, la presentación de distintas variedades y propuestas permite mostrar la amplitud de una industria vinculada con una costumbre que atraviesa generaciones.
Bajo el lema “El sabor de ser argentinos”, MATEAR propone poner en valor el significado cultural del mate y, al mismo tiempo, mostrar cómo puede adaptarse a nuevas experiencias sin perder su esencia.
Una tradición que se reinventa sin perder su identidad
La aparición de bares dedicados al mate y la organización de degustaciones especializadas reflejan una nueva manera de acercarse a una práctica profundamente instalada en la vida cotidiana argentina.
Para muchas personas, cebar un mate continúa siendo un gesto espontáneo que acompaña el trabajo, el estudio, las conversaciones y los momentos de descanso. Sin embargo, las nuevas propuestas invitan a detenerse en aspectos que habitualmente quedan en segundo plano, como el origen de la yerba, sus métodos de elaboración y las diferencias entre sus variedades.
La incorporación de talleres, cartas de degustación y bebidas innovadoras también abre la posibilidad de que quienes llegan desde otros países conozcan esta costumbre de una manera accesible, incluso si nunca antes probaron mate.
Al mismo tiempo, estos espacios ofrecen a los consumidores habituales la oportunidad de descubrir productos diferentes y ampliar sus conocimientos sobre una bebida que forma parte de la identidad nacional.
Así, el mate comienza a ocupar un lugar propio dentro de la oferta gastronómica y cultural de Buenos Aires. Entre bares especializados, museos, propuestas de degustación y encuentros multitudinarios, la tradicional ronda encuentra nuevos escenarios para mantenerse vigente.
La expansión de estas iniciativas demuestra que una costumbre no necesita permanecer inalterable para conservar su valor. Por el contrario, puede incorporar nuevas formas de consumo y experiencias sin abandonar aquello que la define: el encuentro entre personas y el placer de compartir.
Con MATEAR como uno de los principales puntos de reunión de esta comunidad, octubre ofrece una oportunidad para explorar esa diversidad y celebrar una tradición que continúa evolucionando alrededor de la bombilla.
Créditos de la imagen a: Matear
