La Ciudad de Buenos Aires avanza con el proyecto para sumar una nueva línea de subterráneos que conectará el sur con el norte porteño. La Línea F tendrá una extensión aproximada de 9,8 kilómetros, contará con 12 estaciones y unirá Barracas con Palermo. De acuerdo con el cronograma previsto por el Gobierno de la Ciudad, la adjudicación de los trabajos se concretaría en diciembre de 2026, mientras que el inicio de la construcción está programado para los primeros meses de 2027.
La iniciativa representa una de las principales inversiones en infraestructura de transporte previstas para los próximos años. El proyecto contempla un presupuesto estimado de 1.350 millones de dólares y busca mejorar los desplazamientos entre distintos barrios, facilitar las combinaciones con otros medios de transporte y reducir la congestión que actualmente afecta a algunos ramales de la red.
El proceso de licitación ya entró en una etapa decisiva: dos consorcios de empresas nacionales e internacionales presentaron sus propuestas para hacerse cargo de la obra. Las ofertas técnicas comenzaron a evaluarse y, posteriormente, se analizarán las propuestas económicas antes de definir qué grupo empresario será el responsable de ejecutar el proyecto.
El objetivo de las autoridades porteñas es completar una conexión que permita trasladarse entre el norte y el sur de la Ciudad con mayores alternativas de viaje. Según las estimaciones oficiales, una vez que entre en funcionamiento, la nueva línea podría beneficiar a más de 300.000 pasajeros por día.
Cuándo comenzarán las obras de la Línea F
El calendario anunciado por el Gobierno porteño establece que la empresa encargada de construir la nueva línea será seleccionada en diciembre de 2026. Si se cumplen los plazos previstos, los trabajos comenzarían a principios de 2027.
La apertura de las propuestas técnicas constituyó uno de los pasos iniciales del procedimiento de selección. En esta instancia se evalúan los aspectos vinculados con la capacidad de las compañías, sus antecedentes y las características de las soluciones que proponen para desarrollar una obra subterránea de gran complejidad.
Los consorcios que participan son dos. Uno está integrado por CITIC Construction, Ranken Railway Construction, Supercemento, Eleprint y Panedile. El otro reúne a las empresas Roggio y Ghella. Una vez completada la evaluación técnica y económica, las autoridades deberán determinar cuál de las propuestas reúne las condiciones necesarias para llevar adelante la construcción.
La magnitud del proyecto exige una planificación que contemple tanto la excavación de los túneles como la instalación de las estaciones, los accesos y los sistemas necesarios para operar el servicio. También será necesario coordinar las tareas con la infraestructura urbana existente, debido a que el recorrido atravesará sectores densamente poblados y zonas de intensa circulación.
La previsión oficial es que la obra se desarrolle durante varios años. El ministro de Infraestructura y Movilidad porteño, Pablo Bereciartua, explicó que el plan contempla la utilización de tecnología específica para acelerar la excavación y disminuir las intervenciones que deban realizarse en la superficie.
Qué recorrido tendrá la nueva línea de subte
El trazado proyectado tendrá 9,8 kilómetros y atravesará siete barrios de Buenos Aires: Barracas, Constitución, San Cristóbal, Monserrat, San Nicolás, Recoleta y Palermo. De esta manera, la Línea F incorporará una conexión directa entre áreas del sur y del norte de la Ciudad que actualmente requieren combinar distintos servicios para realizar determinados viajes.
El recorrido estará compuesto por las siguientes 12 estaciones:
- Brandsen.
- Constitución.
- Cochabamba.
- Chile.
- Congreso.
- Corrientes.
- Pizzurno.
- Recoleta.
- Pueyrredón.
- Coronel Díaz.
- Ecoparque.
- Pacífico.
La ubicación de las paradas permitirá acercar el transporte subterráneo a distintos puntos de interés y zonas residenciales, comerciales e institucionales. Además, la nueva línea ampliará las posibilidades de combinación para quienes necesiten continuar sus viajes hacia otros sectores de la Capital Federal.
Uno de los aspectos centrales del proyecto es que Barracas tendrá acceso a la red de subterráneos. La conexión también facilitará los desplazamientos hacia Constitución, un nodo fundamental del transporte público por la cantidad de pasajeros que circulan diariamente por sus estaciones de tren y subte.
El trazado continuará hacia el centro porteño y la zona norte, hasta llegar a Palermo. En ese trayecto, las estaciones estarán distribuidas para favorecer las conexiones con otros ramales y ampliar las opciones de movilidad para los usuarios habituales del sistema.
La obra se plantea como una respuesta a la necesidad de fortalecer los viajes en sentido norte-sur. En lugar de depender exclusivamente de los recorridos actuales, los pasajeros dispondrán de una alternativa adicional para atravesar la Ciudad y acceder a diferentes puntos de la red.
Las conexiones que tendrá con otras líneas y trenes
La incorporación de la Línea F permitirá ampliar las posibilidades de combinación con los seis ramales de subterráneos que funcionan actualmente en Buenos Aires: las líneas A, B, C, D, E y H. También se prevén conexiones con dos servicios ferroviarios, lo que contribuirá a integrar diferentes medios de transporte en un mismo sistema.
Entre los puntos más importantes se encuentra la estación Constitución, donde los pasajeros podrán combinar con el Ferrocarril Roca. Esta conexión resultará especialmente relevante para quienes viajan desde el sur del conurbano bonaerense y necesitan continuar su recorrido hacia otros barrios porteños.
En el extremo norte, la llegada a Palermo facilitará el acceso al Ferrocarril San Martín. De esta manera, la nueva línea permitirá articular los viajes en subte con los servicios ferroviarios metropolitanos y ofrecerá más alternativas para quienes se desplazan diariamente por motivos laborales, educativos o personales.
Otro de los propósitos del proyecto es reducir la presión sobre la Línea C, que concentra una importante cantidad de pasajeros y cumple una función clave en las conexiones entre las terminales ferroviarias de Retiro y Constitución. La posibilidad de utilizar un recorrido alternativo podría distribuir parte de la demanda entre distintos ramales.
Las autoridades estiman que más de 300.000 personas podrían utilizar diariamente la Línea F una vez que esté operativa. Sin embargo, el impacto efectivo sobre los tiempos de viaje y la cantidad de pasajeros de las otras líneas dependerá de cómo se integre el nuevo servicio con el resto de la red.
Cómo se construirán los túneles y cuánto tardará la obra
Para ejecutar la excavación subterránea se prevé utilizar una tuneladora, una máquina diseñada para avanzar a través del terreno y construir túneles de manera continua. Este método permitirá desarrollar buena parte del trazado sin recurrir a excavaciones abiertas en cada tramo de la futura línea.
Según las estimaciones presentadas por el ministro Pablo Bereciartua, el equipo podría avanzar entre 300 y 500 metros por mes. El ritmo de trabajo dependerá de las condiciones del terreno y de las características de cada sector de la traza, además de las tareas complementarias necesarias para completar la infraestructura.
La utilización de esta tecnología apunta a reducir las intervenciones en la superficie y limitar algunas de las molestias que suelen acompañar a las grandes obras urbanas. Al concentrar buena parte de la excavación bajo tierra, se busca disminuir la cantidad de sectores que deberán abrirse en las calles para avanzar con la construcción.
El funcionario comparó el procedimiento previsto para la Línea F con el desarrollo de la Línea H, cuyos trabajos comenzaron en 2001 y finalizaron en 2018. Aquella experiencia demandó aproximadamente 17 años, un plazo que las autoridades pretenden acortar mediante el empleo de equipamiento moderno y una planificación diferente.
De acuerdo con el cronograma difundido, la construcción de la nueva línea demandaría alrededor de seis años. Si los trabajos comienzan a principios de 2027 y se mantienen los plazos previstos, la finalización se ubicaría hacia 2032 o 2033, aunque el calendario definitivo dependerá del avance de las distintas etapas de ejecución.
Además de los túneles, será necesario construir las estaciones, resolver sus accesos, instalar los sistemas de señalización y desarrollar las instalaciones técnicas indispensables para la circulación de las formaciones. Por eso, el tiempo total de la obra no depende únicamente de la velocidad con la que avance la tuneladora.
Los cambios previstos en Constitución
Uno de los sectores donde ya se proyectan transformaciones vinculadas con la futura Línea F es el entorno de Constitución. La planificación incluye modificaciones en el espacio público, con la intención de mejorar la circulación peatonal y reorganizar algunos de los sectores que actualmente utilizan los colectivos.
La propuesta contempla retirar los vehículos estacionados bajo la autopista, en el sector de la calle Brasil, para convertir ese espacio en un área peatonal con un parque. La intervención busca recuperar una superficie urbana que actualmente está destinada al estacionamiento y transformarla en un lugar de circulación y permanencia para los vecinos.
También está prevista una ampliación de la vereda de la calle Hornos. Debajo de ese sector se construiría la estación de la nueva línea, por lo que la reorganización del espacio exterior formará parte del desarrollo integral del proyecto.
La intención es que las mejoras no se limiten a la infraestructura de transporte, sino que también permitan renovar el entorno de una de las zonas con mayor movimiento de pasajeros de Buenos Aires.
La construcción de una estación en Constitución supone un desafío particular por la cantidad de personas que transitan diariamente por el área y por la presencia de otros servicios de transporte. La coordinación de las obras será fundamental para mantener la circulación y reducir las dificultades para quienes utilizan el transporte público durante el período de construcción.
El proyecto para la combinación en Corrientes y Callao
Otro de los puntos destacados del diseño se encuentra en la intersección de las avenidas Corrientes y Callao, donde la Línea F tendrá una conexión con la Línea B.
La propuesta contempla desarrollar un acceso integrado a un edificio, de manera que las instalaciones necesarias para ingresar al subte puedan concentrarse dentro del inmueble y no ocupen una superficie adicional significativa sobre la vereda.
Entre las alternativas planteadas figura la utilización de la planta baja para organizar el ingreso de los pasajeros, con escaleras, ascensores y escaleras mecánicas. En los niveles superiores podrían funcionar espacios comerciales.
El proyecto también contempla la continuidad de la librería Zivals, ubicada en esa esquina. Según lo expresado por Bereciartua, la intención de las autoridades es conservar el establecimiento dentro del esquema previsto para la futura estación.
Para concretar esa alternativa, la Ciudad podría recurrir a la expropiación del inmueble y compensar a sus propietarios mediante el pago del valor de mercado correspondiente. No obstante, las características definitivas de esta intervención dependerán de cómo avance el desarrollo del proyecto.
La propuesta busca compatibilizar la construcción de la nueva infraestructura con el funcionamiento del entorno comercial y la circulación de peatones. Se trata de un aspecto relevante porque las estaciones subterráneas requieren espacios de acceso amplios y seguros, pero también deben adaptarse a las condiciones urbanas de cada ubicación.
El Trambús eléctrico, otra apuesta para mejorar la movilidad
Mientras avanza el proceso para construir la Línea F, el Gobierno porteño también impulsa alternativas de transporte eléctrico que permitan conectar diferentes sectores de la Ciudad sin depender exclusivamente del subte.
Una de ellas es el Trambús, un sistema de colectivos eléctricos previsto para unir zonas del sur y del norte porteño. Según el cronograma mencionado por el ministro, su puesta en marcha estaba prevista para diciembre de 2026, con un recorrido que conectaría Pompeya, el entorno de Acoyte y Rivadavia, Pacífico y Aeroparque.
La estimación oficial mencionada por Bereciartua es que el servicio podría transportar alrededor de 60.000 pasajeros diarios. La propuesta forma parte de una estrategia orientada a ampliar las opciones de transporte público y mejorar las conexiones entre los barrios.
El sistema incorporaría tecnología de coordinación semafórica para favorecer la circulación de las unidades. Mediante la comunicación entre los vehículos y los semáforos, se buscaría prolongar la luz verde en determinados cruces cuando las condiciones del tránsito lo permitan.
De acuerdo con las previsiones del funcionario, este mecanismo podría mejorar hasta un 30% la velocidad promedio de circulación. El resultado final dependerá de la implementación del sistema y de las condiciones reales del recorrido.
La Ciudad ya cuenta con una experiencia inicial de transporte eléctrico en el área central, a través de un servicio que conecta sectores como Retiro y La Boca. La incorporación de nuevas unidades apunta a ampliar este tipo de alternativas y complementar los desplazamientos que realizan los usuarios mediante colectivos, trenes y subterráneos.
El Anillo Pampa y las obras en el corredor norte
Dentro del conjunto de proyectos de infraestructura mencionados por el Gobierno porteño también aparece el denominado Anillo Pampa, una estructura prevista para el sector cercano a la avenida Pampa, la autopista Lugones y las vías del Ferrocarril Belgrano Norte.
Según el cronograma informado por Bereciartua, la estructura sería trasladada desde China en diciembre de 2026 y la apertura del proyecto se proyectaba para marzo de 2027.
El diseño contempla un espacio de dimensiones considerables, con un diámetro aproximado de una cuadra y media. La propuesta incluye sectores para peatones y ciclistas, además de miradores y una recova, con el objetivo de generar una nueva conexión urbana y facilitar la circulación entre distintos puntos de la zona.
Las intervenciones también abarcan sectores próximos al estadio de River Plate, Ciudad Universitaria y el Parque de la Innovación. En ese corredor se desarrollan trabajos destinados a mejorar los vínculos entre las áreas urbanas, los espacios verdes y las estaciones ferroviarias.
Entre las obras mencionadas figura la ampliación de la capacidad del puente La Brunna, junto con la construcción de un puente peatonal y ciclista. Estas intervenciones buscan mejorar la conectividad para quienes se desplazan a pie o en bicicleta y facilitar el acceso a distintos puntos del norte porteño.
Una transformación del transporte porteño a largo plazo
La construcción de la Línea F constituye una de las iniciativas más importantes dentro del plan de modernización de la movilidad en Buenos Aires. Su desarrollo permitirá incorporar una nueva conexión subterránea, sumar estaciones en barrios que necesitan mejores alternativas de transporte y ampliar las combinaciones con los servicios ferroviarios existentes.
El proyecto también plantea desafíos importantes por la magnitud de la inversión, la complejidad de las excavaciones y la necesidad de ejecutar los trabajos en una ciudad con una circulación intensa. La coordinación entre las empresas adjudicatarias y las autoridades será determinante para cumplir con los plazos anunciados.
Si el calendario oficial se mantiene, las obras comenzarán a principios de 2027, después de que se complete el proceso de selección del contratista. A partir de allí, la construcción se extenderá durante varios años hasta completar el trazado previsto entre Barracas y Palermo.
La futura línea se complementará con otras iniciativas, como el Trambús eléctrico y las mejoras en los corredores urbanos del norte. En conjunto, estas intervenciones buscan ampliar la capacidad del transporte público, ofrecer nuevas alternativas para los viajes cotidianos y mejorar la conexión entre los distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires.
Créditos de la imagen a: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
