La escena gastronómica de Villa Crespo continúa expandiéndose con propuestas que combinan identidad, calidad y una mirada contemporánea sobre la cocina. En ese contexto abrió sus puertas Lubis, un restaurante que funciona en una casona de más de 120 años y que tiene como eje una cocina basada en productos de estación, técnicas cuidadas y una parrilla alimentada exclusivamente a leña.
El proyecto nació del encuentro entre tres profesionales con una extensa trayectoria en el rubro gastronómico que compartían un mismo objetivo: crear un espacio donde la materia prima fuera la gran protagonista. La oportunidad apareció cuando encontraron una antigua vivienda que conservaba gran parte de su arquitectura original. Los amplios ambientes, la personalidad del edificio y su ubicación en uno de los barrios con mayor crecimiento culinario de Buenos Aires terminaron de convencerlos. Tras apenas tres meses de trabajo y puesta en valor del inmueble, el restaurante abrió al público.
La propuesta de Lubis se apoya sobre un concepto que hoy resulta fundamental dentro de la gastronomía moderna: la cocina de producto y de temporada. Aunque actualmente parece una idea natural, durante décadas no fue una prioridad para los restaurantes de alta categoría. Recién hacia fines de la década de 1960 y comienzos de los años setenta, con el surgimiento de la Nouvelle Cuisine en Francia, comenzó a consolidarse una nueva manera de entender la cocina.
Hasta ese momento predominaba un modelo influenciado por la hotelería de lujo, donde los menús estaban compuestos por recetas rígidas, elaboraciones complejas, largas cocciones y salsas abundantes. El prestigio de un plato estaba determinado muchas veces por el costo de sus ingredientes más que por su frescura o calidad. La revolución impulsada por los cocineros franceses modificó ese paradigma al colocar en primer plano el respeto por los ciclos naturales, las materias primas frescas y el trabajo de productores especializados.
Ese cambio de mirada también permitió revalorizar el vínculo entre el cocinero y quienes cultivan, crían o elaboran los alimentos. La estacionalidad dejó de ser una limitación para convertirse en una fuente permanente de inspiración. Hoy ese enfoque constituye uno de los pilares de buena parte de la cocina contemporánea y es precisamente la filosofía que guía el trabajo diario de Lubis.
Detrás del emprendimiento se encuentran Dimitris Papadopoulos, responsable de la administración del negocio; Federico Nudelman, encargado de la organización y la gestión operativa; y Bruno Franckabudski, chef y creador de la propuesta culinaria. Cada uno aporta experiencia en distintas áreas para construir un restaurante que busca destacarse tanto por la calidad de sus platos como por la atención y el ambiente.
La cocina combina sabores profundamente ligados a la tradición argentina con influencias latinoamericanas y algunos guiños de otras culturas gastronómicas. El objetivo no es reinventar recetas clásicas, sino ofrecer versiones actuales que respeten el producto y aprovechen al máximo sus cualidades naturales.
Uno de los elementos centrales del restaurante es su parrilla de distintos niveles, alimentada con leña, que permite controlar la intensidad del fuego según cada preparación. Esta técnica aporta aromas ahumados y una cocción más precisa, características que terminan definiendo buena parte de la identidad de la casa.
Entre las entradas sobresale una reinterpretación de la tradicional ensaladilla española. La preparación conserva el espíritu de la receta original, pero incorpora ingredientes que le aportan personalidad, como morrón tatemado y lisa ahumada proveniente de San Clemente del Tuyú. El resultado es un plato fresco, equilibrado y con interesantes matices de sabor.
Otra opción destacada es el zapallo cabutia asado. La cocción potencia la dulzura natural del vegetal, que se complementa con una delicada ricota elaborada a base de almendras, miel fermentada y panela. La combinación logra un interesante equilibrio entre notas dulces, cremosidad y textura, aprovechando uno de los productos más representativos de la temporada.
Entre los platos principales, uno de los más recomendados es el ojo de bife preparado en la parrilla a leña. La carne llega a la mesa con una cocción precisa y el inconfundible sabor que aporta el fuego. Se acompaña con un puré de papas enriquecido con suaves aromas de ajo y laurel, una guarnición clásica que realza el protagonismo del corte sin quitarle presencia.
Como alternativa para equilibrar el menú, el restaurante ofrece una ensalada compuesta por hojas amargas, hinojo fresco y una vinagreta elaborada con manteca quemada, mostaza de Dijon y vinagre de arroz. La combinación aporta frescura, notas ácidas y un interesante contraste con los platos de parrilla.
El recorrido gastronómico concluye con un postre inspirado en el clásico tres leches. La versión de Lubis presenta una textura liviana y una dulzura equilibrada, alejándose de preparaciones excesivamente pesadas. La frescura y la delicadeza de los sabores convierten al cierre del menú en uno de los puntos más altos de la experiencia.
La propuesta se completa con una carta de vinos cuidadosamente seleccionada, pensada para acompañar tanto las carnes como los platos de verduras y pescados. A ello se suma un servicio atento, cordial y profesional que acompaña la experiencia sin resultar invasivo.
Con una combinación de historia, arquitectura, cocina de temporada y el protagonismo del fuego a leña, Lubis busca consolidarse como uno de los nuevos referentes gastronómicos de Villa Crespo. Su apuesta por ingredientes frescos, productores locales y recetas de inspiración contemporánea refleja una tendencia que sigue ganando espacio entre quienes buscan una experiencia culinaria donde la calidad del producto sea el verdadero centro de la escena.
