Reconocida internacionalmente como una de las librerías más espectaculares del planeta, El Ateneo Grand Splendid continúa ampliando su propuesta cultural con una nueva experiencia inmersiva que invita a los visitantes a descubrir la historia del edificio y su estrecha relación con los años dorados del tango argentino. La iniciativa combina recursos tecnológicos de última generación, proyecciones audiovisuales y material histórico para transportar al público al pasado del emblemático inmueble ubicado en el barrio porteño de Recoleta.
Cada jornada, más de tres mil personas atraviesan las puertas de este icónico edificio situado sobre la avenida Santa Fe. Muchos llegan atraídos por la majestuosidad de su arquitectura, mientras que otros buscan conocer la librería que ha recibido importantes reconocimientos internacionales. En 2008, el periódico británico The Guardian la ubicó entre las librerías más bellas del mundo, distinción que años más tarde fue reforzada cuando National Geographic la colocó en el primer puesto de su prestigioso ranking mundial.
Sin embargo, la visita ya no se limita únicamente a recorrer sus estanterías, donde descansan alrededor de 120.000 títulos de diferentes géneros y editoriales. Desde finales de 2025, quienes llegan hasta el edificio también pueden acceder a un espacio que durante décadas permaneció cerrado al público: el histórico tercer piso, antiguamente destinado a los ensayos y a las bambalinas del teatro que funcionó allí durante buena parte del siglo XX.
La apertura de este sector permitió rescatar una parte fundamental del patrimonio arquitectónico y cultural del inmueble. El objetivo de la propuesta es que el visitante no solo contemple la belleza del edificio, sino que también comprenda el recorrido histórico que transformó a un prestigioso teatro en una de las librerías más famosas del mundo.
Uno de los grandes atractivos del recorrido es la posibilidad de contemplar desde una perspectiva privilegiada la imponente cúpula pintada por el artista italiano Nazareno Orlandi en 1919. La obra, realizada al óleo, representa una alegoría de la paz y fue concebida como homenaje al final de la Primera Guerra Mundial. Desde este nuevo espacio, los visitantes pueden apreciar con mayor detalle los colores, las figuras y la riqueza artística de una de las piezas más representativas del edificio.
La experiencia continúa con una muestra interpretativa que reconstruye los primeros años del antiguo Grand Splendid, fundado por el empresario Max Glücksmann. A través de fotografías históricas, documentos originales, proyectores de época, afiches y diversos objetos restaurados, el recorrido explica cómo este escenario fue protagonista de importantes momentos de la vida artística argentina.
El circuito también profundiza en el vínculo entre el teatro y Carlos Gardel, la figura más emblemática del tango nacional. Los asistentes pueden conocer detalles sobre las primeras grabaciones del cantante, su crecimiento artístico y la influencia que tuvo la industria discográfica impulsada por Glücksmann en la difusión de su carrera.
La tecnología ocupa un lugar central dentro de la propuesta. Uno de los momentos más impactantes se desarrolla en una sala especialmente acondicionada, donde el público presencia un espectáculo audiovisual que recrea la atmósfera de los antiguos teatros porteños. Allí, mediante una combinación de proyecciones, efectos visuales y técnicas de mapping, el escenario parece volver a cobrar vida.
Cuando el telón se abre, aparece la figura de Carlos Gardel recreada mediante un holograma interpretado por el actor y cantante Fernando Samartín. La puesta en escena revive el espíritu de las grandes funciones teatrales mientras la voz del máximo referente del tango guía al público a través de un recorrido cargado de emoción y nostalgia. La combinación entre sonido envolvente, iluminación y recursos digitales convierte la visita en una experiencia inmersiva que busca acercar la historia a nuevas generaciones.
Durante el recorrido también se recuerdan los artistas que pasaron por el escenario del Grand Splendid a lo largo de su historia. Entre ellos figuran figuras de enorme relevancia para la cultura argentina como Ignacio Corsini, María Rosa Gallo, Arnaldo André y Mirtha Legrand, quien protagonizó allí la exitosa obra teatral 40 quilates durante la década de 1970.
Como complemento de la experiencia, el tercer piso alberga ahora la cafetería Bruto, que trasladó su funcionamiento desde la planta baja. El espacio permite hacer una pausa en la visita mientras se disfruta de un café con una vista privilegiada hacia el interior del edificio y su histórica cúpula.
El visionario detrás del Grand Splendid
La historia del edificio no puede entenderse sin la figura de Max Glücksmann. Nacido en el entonces Imperio Austrohúngaro, llegó a Buenos Aires en 1890 cuando apenas tenía 15 años. Sus primeros pasos en el país estuvieron lejos del éxito económico: comenzó trabajando como cadete y fotógrafo en la Casa Lepage, un reconocido comercio especializado en fotografía perteneciente al empresario belga Henri Lepage.
Fue allí donde conoció al francés Eugenio Py, considerado uno de los pioneros del cine argentino. Junto a él participó de las primeras exhibiciones cinematográficas realizadas en el país durante 1896, experiencia que despertó en Glücksmann un profundo interés por la industria audiovisual.
Con el paso de los años comenzó a importar cámaras, proyectores y equipamiento europeo, al tiempo que impulsó la producción de noticieros, documentales y películas. Su crecimiento empresarial fue vertiginoso: llegó a administrar cerca de un centenar de salas de cine y teatros distribuidos entre Buenos Aires, distintas provincias argentinas y Uruguay.
En pleno auge de su carrera decidió construir el Grand Splendid, inaugurado en 1919 sobre el terreno donde anteriormente funcionaba el Teatro Nacional Norte. Para levantar el edificio convocó a destacados arquitectos, ingenieros y artistas de la época, entre ellos el escultor Troiano Troiani y el pintor Nazareno Orlandi, responsables de buena parte del valor artístico que aún conserva el lugar.
Además de su actividad teatral, Glücksmann fue uno de los grandes impulsores de la industria discográfica argentina mediante la creación del sello Nacional-Odeón. Desde allí promovió la carrera de numerosos artistas y estableció innovadores contratos de derechos de autor que beneficiaron a figuras como Carlos Gardel.
La crisis económica internacional de la década de 1930 afectó seriamente sus negocios y lo llevó a desprenderse de gran parte de su red de cines y teatros para evitar la quiebra. Conservó únicamente la actividad vinculada a la producción musical y dedicó los últimos años de su vida a tareas filantrópicas. Falleció en Buenos Aires en 1946, dejando un legado que todavía forma parte del patrimonio cultural de la ciudad.
Cómo visitar la experiencia
La nueva propuesta puede recorrerse en El Ateneo Grand Splendid, ubicado en avenida Santa Fe 1860, en el barrio de Recoleta. El espacio busca complementar la tradicional visita a la librería con un recorrido histórico que combina patrimonio, arte, tecnología y memoria cultural.
Los valores de las entradas son los siguientes:
- Entrada general para residentes argentinos mayores de 10 años: $20.000.
- Entrada general para visitantes no residentes mayores de 10 años: $30.000.
- Jubilados y estudiantes universitarios residentes con acreditación: $10.000.
- Menores de 10 años: ingreso gratuito.
Con esta incorporación, El Ateneo Grand Splendid suma un nuevo atractivo a uno de los edificios más visitados de Buenos Aires, ofreciendo una experiencia que trasciende el universo de los libros para recuperar la historia del antiguo teatro, rendir homenaje a Carlos Gardel y acercar al público a una parte fundamental del patrimonio cultural argentino.
