Las bajas temperaturas que afectan a la Ciudad de Buenos Aires volvieron a poner en evidencia los problemas de infraestructura que atraviesan distintos establecimientos educativos. En el barrio porteño de Agronomía, una escuela primaria permanece desde hace diez días sin calefacción, una situación que impacta de manera directa en más de 250 estudiantes que deben asistir a clases en aulas con temperaturas muy bajas.
Mientras la ola de frío continúa, las familias denuncian que el problema aún no fue resuelto y cuestionan la demora del Gobierno de la Ciudad para autorizar la reparación del sistema de calefacción. Según sostienen integrantes de la comunidad educativa, la falla afecta buena parte del edificio y obliga a alumnos y docentes a desarrollar las actividades escolares en condiciones que consideran inadecuadas.
La situación se registra en la Escuela Primaria Nº 22 del Distrito Escolar 14, un establecimiento de jornada completa ubicado en una zona caracterizada por amplios espacios verdes, lo que incrementa la sensación térmica durante los meses de invierno. Desde el 22 de junio, una avería en la caldera dejó sin calefacción a varias aulas, donde diariamente concurren cientos de chicos.
De acuerdo con lo informado por docentes y familias, el desperfecto se originó por la rotura de uno de los motores del sistema de calefacción central. Aunque las autoridades escolares realizaron los reclamos administrativos correspondientes y notificaron la situación a las áreas responsables del mantenimiento edilicio, hasta el momento no se concretó la reparación.
Según explican desde la institución, el inconveniente no responde únicamente a cuestiones técnicas. Aseguran que la autorización del presupuesto necesario para ejecutar el arreglo todavía no fue aprobada, motivo por el cual la empresa encargada del mantenimiento no avanzó con los trabajos necesarios para restablecer el servicio.
Mientras tanto, los alumnos continúan asistiendo a clases con camperas, gorros, bufandas, guantes e incluso frazadas que llevan desde sus casas para intentar soportar el frío durante la jornada escolar. Algunas familias también acercaron estufas eléctricas y caloventores con la intención de mejorar las condiciones dentro de las aulas.
Sin embargo, esa alternativa presenta nuevos inconvenientes. La instalación eléctrica del edificio no fue diseñada para soportar una utilización intensiva de estos equipos, por lo que su uso simultáneo puede provocar sobrecargas o interrupciones del suministro eléctrico. Como consecuencia, la comunidad educativa debió limitar esa solución improvisada.
Ante este escenario, docentes y directivos reorganizaron algunas actividades para utilizar sectores del edificio donde la temperatura resulta un poco más tolerable. No obstante, remarcan que esa medida solo permite aliviar parcialmente el problema y no representa una solución definitiva.
El malestar entre las familias crece con el paso de los días. Padres y madres sostienen que resulta muy difícil que los estudiantes puedan concentrarse o desarrollar normalmente las actividades escolares cuando permanecen varias horas expuestos a temperaturas tan bajas.
Además de las dificultades para aprender, expresan preocupación por las consecuencias que el frío puede tener sobre la salud de los niños, especialmente en medio de una de las semanas más frías del invierno. Algunas madres relataron que sus hijos concurren con varias capas de ropa y dos mantas para permanecer sentados durante las clases, mientras otros deben escribir utilizando guantes debido a las bajas temperaturas que se registran dentro de las aulas.
Frente a la falta de respuestas oficiales, varias familias comenzaron a organizar reuniones para definir posibles medidas de protesta y visibilizar el reclamo. Entre las alternativas analizadas figuran movilizaciones y distintas acciones destinadas a exigir una pronta solución al conflicto.
Desde la comunidad educativa sostienen que la reparación podría realizarse rápidamente si existiera la autorización presupuestaria correspondiente. Por ese motivo reclaman que las autoridades del Ministerio de Educación porteño aceleren los procedimientos administrativos para resolver el problema cuanto antes.
La situación de la escuela de Agronomía no constituye un caso aislado. Durante los últimos días también trascendieron inconvenientes similares en otros establecimientos educativos de la Ciudad de Buenos Aires. En Villa Soldati, por ejemplo, dos instituciones públicas registraron serios problemas vinculados al suministro de agua, la electricidad y la calefacción, lo que incluso derivó en la suspensión de clases para cientos de alumnos.
En esos establecimientos, las familias realizaron abrazos simbólicos, cortes de calles y distintas manifestaciones para reclamar obras de mantenimiento y mejores condiciones edilicias. Según denuncian, las fallas afectan el normal funcionamiento escolar desde hace varias semanas y todavía no obtuvieron respuestas concretas.
Organizaciones docentes y representantes sindicales vienen advirtiendo desde hace tiempo sobre el deterioro de la infraestructura escolar en distintos edificios públicos de la Ciudad. Entre los problemas más frecuentes mencionan fallas en los sistemas de calefacción, instalaciones eléctricas deficientes, inconvenientes con el suministro de agua y demoras en las tareas de mantenimiento.
En el caso de la escuela de Agronomía, el reclamo continúa mientras las temperaturas permanecen en niveles muy bajos. Cada jornada transcurre con alumnos que intentan estudiar envueltos en mantas y docentes que buscan alternativas para sostener las clases en un contexto que consideran incompatible con un ambiente adecuado para la enseñanza.
Las familias esperan que el conflicto pueda resolverse en los próximos días y que se autorice finalmente la reparación de la caldera, con el objetivo de restablecer condiciones mínimas de confort para que los estudiantes puedan desarrollar sus actividades escolares sin que el frío se convierta en un obstáculo para aprender.
