La iniciativa del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para modificar la Ley 670 continúa generando cuestionamientos y preocupación entre profesionales, trabajadores y sectores vinculados al sistema de subterráneos. El proyecto, que actualmente sigue en tratamiento en la Legislatura porteña, propone cambios que podrían modificar de manera significativa el rol de Subterráneos de Buenos Aires (SBA) en el desarrollo futuro de la red.

La polémica se produce en un momento especialmente importante para el sistema de transporte porteño, debido a que la Ciudad avanza con el proyecto de construcción de la futura línea F, una obra que representaría la primera incorporación de una nueva línea de Subte en aproximadamente 25 años.

Uno de los principales cuestionamientos apunta a que la reforma permitiría quitarle a Subterráneos de Buenos Aires algunas de las responsabilidades históricas que actualmente posee en materia de planificación, elaboración de proyectos, licitación, supervisión y ejecución de obras destinadas a ampliar la red.

Desde sectores técnicos de la propia empresa estatal advierten que una decisión de este tipo podría afectar la continuidad de los conocimientos y la experiencia acumulada durante décadas por los profesionales especializados en el sistema de transporte subterráneo de la Ciudad.

La preocupación fue expresada públicamente por Miriam Cáceres, funcionaria de Subterráneos de Buenos Aires y secretaria general de la Asociación del Personal de Dirección de la Empresa Subterráneos de Buenos Aires (APDESBA). Durante una audiencia pública vinculada al proyecto de la línea F, cuestionó la posibilidad de modificar las funciones de la empresa justamente cuando la Ciudad se prepara para encarar una de las obras de infraestructura más importantes de los próximos años.

Desde el sector técnico sostienen que SBA cuenta con una trayectoria de más de un siglo y con profesionales que poseen experiencia específica en el subsuelo de Buenos Aires y en las particularidades que implica planificar y desarrollar una red de transporte subterráneo en una ciudad de las dimensiones de la capital argentina.

APDESBA trasladó sus inquietudes a diferentes bloques de la Legislatura y planteó la necesidad de mantener para Subterráneos de Buenos Aires sus atribuciones en materia de administración, planificación, control y fiscalización, tanto para la futura línea F como para los próximos proyectos de expansión de la red.

La organización también manifestó su rechazo a la modificación de la Ley 670 y promovió una campaña de recolección de firmas contra la iniciativa impulsada por el Poder Ejecutivo porteño.

El reclamo recibió además el respaldo de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSyP). El sindicato expresó su acompañamiento a los profesionales y trabajadores de SBA y defendió la capacidad técnica de la empresa para participar en la planificación y el desarrollo de las futuras obras.

Desde la organización gremial también surgieron advertencias sobre la posibilidad de que los cambios propuestos abran la puerta a una mayor tercerización de funciones que históricamente estuvieron bajo la responsabilidad de la empresa estatal.

La discusión sobre la reforma tiene como antecedente dos proyectos presentados por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, durante los primeros meses de este año y vinculados al desarrollo de la futura línea F.

Uno de ellos, ya aprobado, habilitó a la Ciudad a tomar deuda por hasta 1.350 millones de dólares para financiar las obras de la nueva línea, cuyo proceso licitatorio continúa en marcha.

El segundo proyecto tiene como objetivo principal avanzar con las expropiaciones de inmuebles y espacios subterráneos necesarios para la construcción de estaciones, accesos, túneles y otras instalaciones relacionadas con la futura línea. Sin embargo, dentro de esa iniciativa también se incorporó la modificación de artículos de la Ley 670.

Uno de los cambios propuestos se relaciona con el artículo 3 de la norma. Actualmente, Subterráneos de Buenos Aires posee responsabilidades específicas vinculadas a los procesos de licitación de las obras destinadas a la expansión de la red.

La modificación permitiría que el Poder Ejecutivo determine qué organismo será el encargado de llevar adelante esos procesos, lo que podría reducir la participación directa de SBA en las futuras líneas de Subte.

También se propone modificar la integración de la comisión encargada de realizar el seguimiento de las licitaciones y de las obras. Hasta el momento, ese organismo cuenta con representantes de Subterráneos de Buenos Aires y miembros de la Legislatura.

Con la reforma, los representantes de SBA podrían ser reemplazados por funcionarios designados directamente por el Poder Ejecutivo porteño, una situación que genera preocupación entre quienes consideran que esto podría aumentar la influencia política sobre decisiones que requieren conocimientos técnicos específicos.

La discusión también reavivó el debate sobre el papel que debe cumplir Subterráneos de Buenos Aires dentro de la estructura estatal. La empresa no solo participa actualmente de la administración y planificación de la red, sino que posee una larga trayectoria vinculada al desarrollo del transporte subterráneo porteño.

En 2008, una modificación legislativa otorgó a SBA un papel más relevante en la planificación de la expansión de la red. Esa estructura fue pensada, entre otros objetivos, para aprovechar el conocimiento técnico de la empresa en el desarrollo de nuevas líneas y obras de infraestructura.

Uno de los principales cuestionamientos al actual proyecto es que, según sus críticos, los fundamentos presentados para acompañar la iniciativa no explican con precisión por qué sería necesario modificar el rol de Subterráneos de Buenos Aires.

Hasta el momento, la falta de una explicación pública detallada sobre los motivos para apartar o limitar las funciones de la empresa constituye uno de los puntos centrales de las críticas.

El debate también se desarrolla en un contexto de tensiones internas entre el Ministerio de Movilidad e Infraestructura de la Ciudad y Subterráneos de Buenos Aires.

Durante los últimos meses, distintos proyectos relacionados con la futura línea F quedaron bajo la órbita del Ministerio, mientras que SBA mantuvo otras responsabilidades vinculadas a la operación y a diferentes proyectos de modernización.

En ese marco, se produjo una división de funciones entre ambas estructuras. Mientras el Ministerio conserva un papel central en el desarrollo de la línea F, Subterráneos de Buenos Aires continúa participando en otros proyectos vinculados a la red y en aspectos operativos.

Entre ellos se encuentra el plan de modernización integral de la línea B, que contempla obras de infraestructura y mejoras en distintos aspectos del servicio.

Sin embargo, el proyecto para modificar la Ley 670 no fue retirado de la Legislatura y continúa formalmente en trámite, por lo que la discusión sobre el futuro de SBA sigue abierta.

Quienes rechazan la reforma consideran que una eventual aprobación podría provocar una pérdida progresiva de las capacidades técnicas acumuladas por la empresa estatal y dejar las decisiones sobre la expansión del sistema en manos de organismos con una mayor dependencia de las administraciones políticas de turno.

También advierten que esto podría facilitar una mayor participación de consultoras y empresas privadas en áreas que históricamente estuvieron bajo supervisión directa del Estado a través de Subterráneos de Buenos Aires.

Otro de los argumentos planteados por los críticos es que SBA posee responsabilidades establecidas por otras normas vinculadas al sistema de transporte ferroviario de superficie y subterráneo de la Ciudad.

Por este motivo, consideran que cualquier cambio en sus funciones debe ser analizado dentro de una discusión más amplia sobre el futuro del transporte público y la planificación de largo plazo de Buenos Aires.

La construcción de la línea F vuelve especialmente relevante este debate. La obra representa una oportunidad para ampliar una red que durante las últimas décadas tuvo un crecimiento limitado y, al mismo tiempo, plantea el desafío de definir qué organismo será responsable de planificar, controlar y supervisar las futuras etapas de expansión.

Mientras el proyecto continúa su recorrido legislativo, las críticas de profesionales y trabajadores mantienen abierta la discusión sobre el futuro de Subterráneos de Buenos Aires y sobre el modelo que adoptará la Ciudad para desarrollar las próximas obras del sistema.

La definición no solo tendrá impacto sobre la futura línea F, sino que también podría establecer un precedente para el desarrollo de las restantes líneas proyectadas y para el papel que ocupará el Estado en la planificación del transporte masivo de Buenos Aires en los próximos años.

Créditos de la imagen a la página oficial de Buenos Aires (buenosaires.gob.ar)

septiembre 8, 2026