Después de varios retrasos en el cronograma previsto, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires confirmó una nueva fecha para avanzar con uno de los proyectos de infraestructura más importantes para el futuro del transporte porteño: la construcción de la Línea F del subterráneo. La apertura de la licitación quedó establecida para el próximo 2 de octubre, mientras que la administración porteña mantiene como objetivo comenzar los trabajos durante los primeros meses de 2027.

La confirmación fue realizada por el ministro de Infraestructura y Movilidad de la Ciudad, Pablo Bereciartua, quien explicó que el proceso finalmente avanzará luego de las dificultades que se presentaron durante las etapas previas. La intención oficial es que, una vez concluida la licitación, el contrato con la empresa que resulte adjudicataria pueda firmarse antes de que termine este año.

El calendario representa un nuevo intento de poner en marcha una obra que viene siendo postergada y que requiere una planificación especialmente compleja debido a sus características. De acuerdo con las estimaciones del Gobierno porteño, si los plazos previstos logran cumplirse, las tareas podrían comenzar durante el verano de 2027 y extenderse aproximadamente durante cinco años. En ese escenario, la inauguración de la nueva línea se produciría entre 2031 y 2032.

Una obra de gran complejidad

La Línea F será construida mediante el sistema de tunelación conocido como Tunnel Boring Machine, o TBM. Se trata de una enorme máquina diseñada específicamente para realizar excavaciones subterráneas de manera continua, permitiendo avanzar con la construcción de los túneles sin recurrir al método tradicional utilizado en algunas obras anteriores.

La elección de esta tecnología constituye uno de los principales desafíos del proyecto. A diferencia de otros trabajos realizados en la red porteña, la utilización de una tuneladora requiere conocimientos técnicos y experiencia específica. Esta situación generó dificultades entre las empresas interesadas en participar del proceso de contratación, debido a que varios de los consorcios locales debieron asociarse con compañías extranjeras que cuentan con experiencia en este tipo de construcciones.

Desde la administración porteña señalaron que esta falta de experiencia específica fue uno de los factores que contribuyó a las sucesivas postergaciones de la licitación. El proyecto, además, presenta una dificultad adicional debido al entorno en el que deberá desarrollarse: la traza atravesará sectores densamente poblados de la Ciudad y zonas de gran importancia institucional y urbana.

El ministro Bereciartua calificó el proyecto como particularmente complejo para los estándares habituales de la ingeniería argentina. La construcción deberá desarrollarse debajo de una de las ciudades con mayor densidad de población del país y atravesará sectores centrales, entre ellos áreas próximas al Congreso de la Nación.

Un nuevo paso para ampliar la red

La futura Línea F forma parte de los proyectos que buscan ampliar y modernizar la red de subterráneos de Buenos Aires. Su construcción permitiría sumar una nueva alternativa de transporte para miles de pasajeros y mejorar la conexión entre diferentes sectores de la Ciudad.

La iniciativa se encuentra dentro de una estrategia más amplia de infraestructura y movilidad impulsada por el Gobierno porteño, que contempla no solamente la construcción de nuevas líneas, sino también la renovación de estaciones, la incorporación de nuevos trenes y la modernización de distintos componentes del sistema.

En los últimos años, la red de subterráneos acumuló distintos proyectos de renovación. Entre ellos se encuentran intervenciones en estaciones, trabajos sobre escaleras mecánicas y ascensores, mejoras de infraestructura y renovación del material rodante. En paralelo, la Ciudad también avanza con proyectos destinados a aumentar la capacidad y mejorar la frecuencia de distintas líneas existentes.

La Línea F, sin embargo, representa una obra de una escala considerablemente mayor, debido a que implica la construcción de nuevos túneles, estaciones e instalaciones desde cero. Por ese motivo, su ejecución requiere una inversión significativa y un proceso de planificación más extenso que el de una renovación convencional.

Por qué se demoró la licitación

El proceso para llegar a la licitación atravesó distintas etapas y modificaciones en sus fechas originales. El Gobierno porteño había comenzado a trabajar con empresas interesadas en participar de la construcción para conocer las condiciones del mercado y las posibilidades técnicas disponibles.

Durante ese proceso surgieron dificultades relacionadas con la conformación de los consorcios que podrían competir por la obra. La necesidad de incorporar empresas con experiencia internacional en la utilización de tuneladoras fue uno de los elementos que obligaron a revisar los tiempos inicialmente previstos.

La complejidad técnica de la obra también está relacionada con la necesidad de trabajar en el subsuelo de una zona urbana densamente ocupada. Una construcción de estas características debe contemplar no solamente la excavación de los túneles, sino también la interacción con otras infraestructuras existentes, servicios, edificios y redes de transporte.

A esto se suma la necesidad de coordinar los trabajos para reducir el impacto sobre la circulación cotidiana de la Ciudad. Una obra subterránea de varios años de duración exige una planificación detallada para evitar que las tareas generen inconvenientes adicionales en una zona que ya concentra una importante cantidad de vehículos, peatones y pasajeros.

El cronograma que maneja el Gobierno porteño

Con la nueva fecha confirmada, el próximo paso será la apertura de la licitación el 2 de octubre. A partir de allí se desarrollará el proceso correspondiente para determinar qué empresa o consorcio estará a cargo de ejecutar la obra.

El objetivo oficial es completar la adjudicación y firmar el contrato antes de que finalice 2026. Si ese calendario se mantiene, durante el verano de 2027 podrían comenzar los primeros trabajos vinculados con la construcción de la nueva línea.

Desde el Gobierno de la Ciudad reconocen que se trata de una meta exigente. Sin embargo, la intención es evitar nuevas postergaciones y avanzar hacia la etapa de ejecución de un proyecto que durante años estuvo presente en los planes de expansión del transporte porteño.

Una vez iniciadas las obras, la construcción demandaría alrededor de cinco años. De cumplirse ese plazo, la Línea F podría comenzar a prestar servicio entre 2031 y 2032.

Una transformación para el transporte porteño

La incorporación de una nueva línea de subterráneos tendría un impacto significativo sobre la movilidad de Buenos Aires. El objetivo de este tipo de obras es ofrecer nuevas conexiones, distribuir mejor la demanda existente y facilitar los desplazamientos entre distintos barrios y puntos estratégicos de la Ciudad.

La ampliación de la red también permitiría complementar las líneas que actualmente concentran una gran cantidad de pasajeros. Una mayor cantidad de alternativas de viaje puede contribuir a reducir la presión sobre determinados corredores y estaciones, además de facilitar las combinaciones entre diferentes medios de transporte.

No obstante, los beneficios de la Línea F no serán inmediatos. Primero deberá completarse el proceso de licitación, posteriormente la adjudicación y finalmente una obra que, según las previsiones actuales, se extenderá durante aproximadamente un lustro.

El Gobierno porteño apuesta a que la nueva infraestructura se convierta en una pieza importante del sistema de movilidad de las próximas décadas. Para alcanzar ese objetivo, el primer desafío será cumplir con el calendario anunciado y lograr que la licitación de octubre permita avanzar finalmente hacia la firma del contrato y el comienzo de las obras.

Después de los retrasos registrados durante el proceso previo, la fecha del 2 de octubre aparece así como un punto clave para el futuro del proyecto. Si los plazos vuelven a modificarse, el inicio de los trabajos podría sufrir nuevas demoras. En cambio, si el cronograma se cumple, la Ciudad podría ingresar durante 2027 en una nueva etapa: la construcción efectiva de la Línea F.

La obra no solo implicará la creación de una nueva línea de transporte, sino también uno de los mayores desafíos de ingeniería e infraestructura que deberá afrontar Buenos Aires durante los próximos años. Con un horizonte de inauguración estimado para comienzos de la década de 2030, la Línea F busca convertirse en una de las principales apuestas para ampliar la capacidad del sistema de subterráneos y mejorar la conectividad dentro de la Ciudad.

agosto 29, 2026