La antigua fábrica de Alpargatas, ubicada en el barrio porteño de Barracas, se encamina hacia una profunda transformación. El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires dio luz verde a la factibilidad urbanística de un desarrollo inmobiliario que buscará combinar el patrimonio industrial del lugar con nuevas construcciones destinadas a vivienda, actividad comercial y espacios de trabajo.
El proyecto, bautizado Palacio Molina, es impulsado por GES Desarrollos y contempla una inversión estimada en 100 millones de dólares. La propuesta prevé recuperar parte de los edificios históricos que integraron el establecimiento fabril y sumar nuevas edificaciones para conformar un complejo de usos mixtos, con departamentos, lofts, oficinas, locales y sectores destinados al esparcimiento.
El terreno se encuentra en una manzana delimitada por la avenida Regimiento de Patricios y las calles General Gregorio Aráoz de Lamadrid, Azara y Olavarría. La superficie del predio alcanza aproximadamente los 12.698 metros cuadrados y conserva construcciones vinculadas con los primeros años de actividad de la compañía en la zona.
La autorización fue formalizada mediante la Disposición 2282/DGIUR/26, fechada el 29 de septiembre y publicada en el Boletín Oficial porteño el 15 de octubre. La medida habilita la factibilidad de las modificaciones y ampliaciones planteadas, a partir de las evaluaciones técnicas realizadas por las áreas correspondientes.
Sin embargo, la aprobación no significa que las obras puedan comenzar de manera inmediata. Los desarrolladores deberán avanzar con las presentaciones administrativas pendientes y cumplir los requisitos específicos para intervenir las estructuras que cuentan con protección patrimonial.
Un complejo con viviendas, lofts y oficinas
La propuesta arquitectónica contempla diferentes sectores, con características propias, que funcionarán dentro de un mismo emprendimiento. Según la presentación comercial, Palacio Molina contará con 436 unidades y una superficie total de 68.240 metros cuadrados. Por su parte, la documentación técnica evaluada por las autoridades porteñas establece una superficie proyectada de 65.543,68 metros cuadrados.
Uno de los componentes será Lofts del Palacio, que incluirá 26 unidades dentro de las construcciones históricas. La intención es aprovechar las características originales de estos edificios y adaptar sus ambientes a nuevos usos residenciales, conservando elementos que remiten a su pasado industrial.
Otra parte del desarrollo será Distrito Molina, que prevé 161 lofts industriales. Este tipo de vivienda se caracteriza por ambientes amplios, plantas abiertas y sectores de doble altura, una configuración que permite conservar parte de la amplitud espacial propia de las antiguas instalaciones productivas.
A estas propuestas se sumará Molina Home, el sector destinado a viviendas de nueva construcción, para el que se proyectaron 242 unidades. De esta manera, el complejo combinará residencias instaladas en edificios recuperados con departamentos desarrollados en estructuras contemporáneas.
El emprendimiento también incorporará Molina Office, un edificio de cinco plantas destinado a oficinas y espacios de trabajo compartido. La oferta se completará con locales comerciales y servicios que buscarán integrar distintas actividades dentro del predio.
La intención es que Palacio Molina no funcione exclusivamente como un conjunto de viviendas, sino como un espacio donde puedan convivir la vida residencial, el trabajo y el consumo, con áreas comunes destinadas tanto a los habitantes como a quienes concurran a sus instalaciones comerciales.
Más de 7.000 metros cuadrados para actividades recreativas
Los espacios comunes tendrán un papel importante en el diseño del complejo. La propuesta contempla más de 7.000 metros cuadrados destinados a recreación y servicios, con diferentes instalaciones para el uso cotidiano de los residentes.
Entre los sectores anunciados se encuentra un parque central de aproximadamente 2.700 metros cuadrados, que funcionará como uno de los principales espacios abiertos del emprendimiento. También se proyectan piscinas, gimnasio, spa, áreas gastronómicas y una terraza de unos 800 metros cuadrados.
El diseño arquitectónico está a cargo del estudio Dujovne-Hirsch, que deberá integrar las construcciones existentes con los nuevos volúmenes edilicios. La propuesta apunta a conservar la identidad de la antigua fábrica, al mismo tiempo que incorpora infraestructura adaptada a las necesidades de un desarrollo inmobiliario actual.
De acuerdo con los documentos presentados ante el Gobierno porteño, el proyecto parte de una superficie construida existente de 23.897,84 metros cuadrados. Sobre esa base se sumarían otros 38.015,22 metros cuadrados por encima del nivel del suelo y 3.630,62 metros cuadrados bajo ese nivel.
Durante la evaluación se analizó, entre otros aspectos, la distribución de la capacidad constructiva dentro de la manzana. El Consejo Asesor del Plan Urbano Ambiental consideró admisible el planteo, al entender que la propuesta no excede la capacidad constructiva teórica permitida para el terreno.
El pasado industrial de Barracas
La reconversión prevista se desarrollará en un lugar estrechamente relacionado con la historia productiva de Buenos Aires. La empresa Alpargatas fue fundada en 1885 y tuvo un papel relevante en el crecimiento de la industria textil y del calzado en la Argentina.
Las instalaciones de Barracas comenzaron a funcionar en 1890. Décadas más tarde, en 1926, se incorporó una segunda fábrica, en un proceso de expansión que consolidó la presencia de la compañía en el barrio.
El establecimiento dejó de operar como planta productiva hace más de treinta años. No obstante, parte de sus construcciones continúa en pie y conserva características propias de la arquitectura industrial de fines del siglo XIX y principios del XX.
Las fachadas de ladrillo, las estructuras metálicas y los amplios espacios interiores constituyen algunos de los elementos que identifican al conjunto. La intención de la nueva propuesta es aprovechar esas características en lugar de reemplazar la totalidad de las instalaciones por edificios completamente nuevos.
La desarrolladora vinculada con el proyecto también participó en la recuperación de otro inmueble industrial de la zona. Se trata de Molina Ciudad, ubicado frente al predio de Palacio Molina, donde se llevó adelante una reconversión para incorporar nuevos usos residenciales. Ese edificio albergó la exposición Casa FOA en 2012.
En marzo de 2026, Fernando y Guido Barenboim constituyeron Palacio Molina SRL, una sociedad relacionada con actividades inmobiliarias y financieras que forma parte de la estructura empresarial vinculada al emprendimiento.
Cuándo podrían comenzar las obras
El cronograma difundido por los desarrolladores establece enero de 2027 como fecha prevista para el comienzo de los trabajos, mientras que la primera etapa tendría como objetivo finalizar en 2028. Estos plazos, sin embargo, forman parte de la planificación comercial y no representan fechas obligatorias fijadas por la disposición urbanística.
La autorización aprobada tiene una vigencia de 180 días hábiles administrativos, contados desde el día hábil siguiente a su notificación. Durante ese período, los responsables deberán continuar con las gestiones y presentar la documentación exigida por los organismos competentes.
Además, será necesario realizar una consulta específica vinculada con las intervenciones previstas sobre los edificios protegidos antes de obtener el permiso de obra. Este paso resulta relevante debido a que el emprendimiento contempla modificaciones en construcciones que forman parte del patrimonio arquitectónico de la Ciudad.
Por lo tanto, la decisión oficial representa un avance para la concreción del desarrollo, pero todavía quedan instancias administrativas por resolver antes de que pueda materializarse la transformación del predio.
Casa FOA ocupa actualmente el edificio
Mientras continúa el proceso administrativo, la antigua fábrica recibe a Casa FOA 2026, la exposición dedicada a la arquitectura, el diseño de interiores y el paisajismo.
La muestra abrió sus puertas el 1 de octubre y está prevista hasta el 1 de noviembre en el inmueble ubicado sobre la avenida Regimiento de Patricios 1053. La exposición utiliza aproximadamente 5.700 metros cuadrados y reúne más de 42 espacios intervenidos por profesionales de distintas disciplinas.
El recorrido permite conocer sectores del antiguo establecimiento y observar cómo sus características originales pueden integrarse con propuestas contemporáneas. Las fachadas de ladrillo, los techos elevados y las estructuras metálicas conviven con ambientes diseñados para mostrar distintas tendencias de arquitectura y decoración.
Entre las instalaciones se encuentra una vivienda modelo de tres ambientes realizada por Mico Estudio. La propuesta aprovecha las dimensiones de uno de los sectores existentes y combina materiales actuales con referencias a la historia industrial del inmueble. Uno de los dormitorios incorpora yute proporcionado por Alpargatas, un material relacionado con los orígenes textiles de la compañía.
La presencia de Casa FOA permite que el edificio tenga un nuevo uso mientras se define su futuro. Una vez que se completen las instancias administrativas y se habiliten los trabajos, el predio podría iniciar otra etapa, caracterizada por la convivencia entre las construcciones históricas recuperadas y las nuevas instalaciones residenciales y comerciales.
De concretarse según lo previsto, Palacio Molina modificará uno de los sectores de Barracas mediante un desarrollo que busca combinar vivienda, oficinas, comercio y recreación en un mismo espacio. El desafío será llevar adelante esa transformación sin perder los rasgos arquitectónicos que vinculan al inmueble con la historia industrial del barrio.
La iniciativa se suma así a otros procesos de reconversión de antiguas instalaciones fabriles de Buenos Aires, en los que edificios originalmente destinados a la producción adquieren nuevas funciones urbanas. En este caso, el resultado dependerá tanto de la ejecución del proyecto como del cumplimiento de las condiciones patrimoniales y urbanísticas establecidas para avanzar con las obras.
Créditos de la imagen a: Ariel Grinberg
