El Teatro Colón volverá a abrir una ventana virtual para acercar la música sinfónica al público de todo el país y del exterior. Este sábado 1 de agosto, desde las 20 horas, la prestigiosa sala porteña transmitirá de manera gratuita un nuevo concierto de la Orquesta Estable, que podrá seguirse en vivo a través del sitio oficial del teatro y también mediante sus canales institucionales en Facebook y YouTube.

La presentación estará dirigida por el maestro Alejo Pérez, director titular de la Orquesta Estable, quien conducirá un programa integrado por dos de las composiciones más representativas del repertorio orquestal universal: «Don Quijote», del compositor alemán Richard Strauss, y «Los planetas», del británico Gustav Holst. La velada contará además con la participación especial del violonchelista francés Aurélien Pascal, reconocido internacionalmente por su destacada trayectoria artística.

El concierto forma parte de la programación musical del Teatro Colón, que en los últimos años ha reforzado la transmisión de sus espectáculos por plataformas digitales con el objetivo de ampliar el acceso del público a producciones de primer nivel sin necesidad de asistir de manera presencial.

La primera parte del programa estará dedicada a «Don Quijote, Op. 35», una de las obras más ambiciosas y refinadas escritas por Richard Strauss. Compuesta en 1897 e inspirada en la célebre novela de Miguel de Cervantes, esta pieza es considerada una de las máximas expresiones del llamado poema sinfónico, género que busca narrar historias y representar personajes mediante el lenguaje de la música.

La composición fue estrenada el 8 de marzo de 1898 en la ciudad alemana de Colonia bajo la dirección del maestro Franz Wüllner y, desde entonces, ocupa un lugar privilegiado dentro del repertorio de las grandes orquestas del mundo.

La estructura de la obra está integrada por una introducción, diez variaciones y un epílogo, recurso que permite seguir musicalmente las aventuras del famoso caballero de La Mancha. Strauss asignó al violonchelo solista el papel de Don Quijote, utilizando este instrumento para expresar las emociones, ilusiones y progresivo deterioro mental del personaje. A medida que avanza la composición, el tema principal atraviesa diferentes transformaciones que reflejan los episodios más importantes de la novela hasta llegar al desenlace, cuando el protagonista recupera la lucidez antes de morir.

Por su parte, otros instrumentos representan a personajes fundamentales del relato. La viola, la tuba tenor y el clarinete bajo simbolizan a Sancho Panza, fiel escudero del hidalgo, mientras que el oboe encarna la figura idealizada de Dulcinea, el gran amor imaginario que impulsa muchas de las hazañas del protagonista.

La interpretación contará con la presencia del violonchelista francés Aurélien Pascal, considerado una de las figuras más destacadas de su generación. Nacido en París en 1994 dentro de una familia profundamente vinculada a la música, comenzó su formación desde muy joven y perfeccionó sus estudios en el Conservatoire National Supérieur de Musique et de Danse de Paris bajo la guía del prestigioso maestro Philippe Müller.

A lo largo de su carrera obtuvo importantes reconocimientos en concursos internacionales. En 2013 consiguió el segundo premio en el Concurso Internacional Paulo de Helsinki; un año más tarde ganó el Gran Premio del Concurso Emanuel Feuermann, una de las competencias más prestigiosas para violonchelistas; y en 2017 se convirtió en el finalista más joven del histórico Concurso Reina Isabel de Bélgica, donde alcanzó el cuarto lugar.

Su consolidación artística continuó en los años siguientes y, en 2023, fue distinguido como Revelación Solista Instrumental en las Victoires de la Musique Classique de Francia, uno de los galardones más importantes de la música clásica europea. Para sus presentaciones utiliza un violonchelo francés construido en 1850 por el luthier Adolphe Gand, instrumento de enorme valor histórico y sonoro.

La segunda mitad del concierto estará dedicada a «Los planetas, Op. 32», una de las partituras más populares del compositor inglés Gustav Holst. Escrita entre 1914 y 1917, esta suite orquestal se encuentra integrada por siete movimientos, cada uno inspirado en un planeta del sistema solar desde una perspectiva astrológica y no astronómica.

El origen de la obra está relacionado con el interés que Holst desarrolló por la astrología luego de un viaje realizado a España en 1913 junto al escritor Clifford Bax. Fascinado por las características simbólicas atribuidas a cada planeta, decidió traducir esos perfiles en música, dando origen a una composición de enorme riqueza tímbrica y expresiva.

Cada uno de los movimientos presenta una personalidad propia. Marte, conocido como «el portador de la guerra», se caracteriza por su energía implacable y su poderosa fuerza rítmica; Venus ofrece un clima de serenidad y paz; Mercurio transmite dinamismo y ligereza; Júpiter despliega un carácter festivo y expansivo; Saturno refleja el inexorable paso del tiempo; Urano aporta un aire misterioso y fantástico; mientras que Neptuno, último movimiento de la suite, concluye con una atmósfera casi irreal en la que la orquesta se desvanece lentamente junto a un coro femenino que canta sin texto, produciendo uno de los finales más originales de toda la literatura sinfónica.

La obra fue estrenada el 29 de septiembre de 1918 en el Queen’s Hall de Londres bajo la dirección de Adrian Boult, quien posteriormente se convertiría en uno de sus principales intérpretes.

La creación de esta partitura estuvo marcada por las dificultades físicas que atravesaba Holst. Durante el proceso de composición padecía una severa neuritis en su brazo derecho, condición que le provocaba intensos dolores y le impedía escribir durante largos períodos. Debido a ello recurrió a la colaboración de colegas y de antiguas alumnas del St Paul’s Girls’ School, quienes lo ayudaron a trasladar sus ideas y bocetos a la partitura orquestal definitiva.

Tras la finalización de la Primera Guerra Mundial, «Los planetas» comenzó a ganar una enorme popularidad en las salas de concierto. Sin embargo, ese éxito masivo no siempre resultó cómodo para Holst, quien consideraba que la extraordinaria repercusión de esta suite eclipsaba buena parte de sus composiciones posteriores, caracterizadas por un lenguaje más sobrio y experimental.

Con el paso de las décadas, la obra terminó consolidándose como uno de los grandes clásicos de la música del siglo XX. Su influencia alcanzó incluso al cine y a numerosos compositores contemporáneos, además de convertirse en una pieza imprescindible para las principales orquestas del mundo. Hasta la actualidad suma más de ochenta grabaciones realizadas por prestigiosos directores e intérpretes internacionales.

Con esta propuesta, el Teatro Colón vuelve a reafirmar su compromiso con la difusión de la música clásica, acercando gratuitamente al público un programa de gran exigencia artística que reúne a destacados intérpretes y dos obras fundamentales del repertorio sinfónico universal, en una transmisión que permitirá disfrutar desde cualquier lugar de una experiencia musical de primer nivel.

agosto 1, 2026