Un grupo de especialistas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) presentó un proyecto que plantea una profunda transformación de la red de Subte porteña, con el objetivo de optimizar la movilidad urbana y ofrecer nuevas conexiones entre distintos puntos estratégicos de la Ciudad de Buenos Aires. La iniciativa contempla la extensión de varias líneas existentes y la modificación de algunos recorridos para integrar zonas que actualmente no cuentan con acceso directo al sistema, entre ellas Aeroparque Jorge Newbery, Puerto Madero y Ciudad Universitaria.
La propuesta, desarrollada por expertos en transporte, busca responder a una de las principales necesidades de la red: mejorar la conectividad entre el norte y el sur de la Capital Federal. De concretarse, permitiría que cientos de miles de personas reduzcan los tiempos de viaje y dispongan de un sistema de transporte más eficiente, con mejores alternativas de combinación entre subtes, trenes y otros medios de movilidad.
El proyecto fue elaborado originalmente en 2007 y continúa siendo considerado una referencia por especialistas en planificación urbana debido a que apunta a solucionar varios de los problemas estructurales que presenta el sistema de Subte. Entre los aspectos más destacados se encuentra la incorporación de nuevos corredores y la creación de centros de transferencia que facilitarían el desplazamiento diario de aproximadamente un millón de pasajeros.
Uno de los impulsores de la iniciativa es Roberto Agosta, director del Departamento de Transporte de la UBA, quien señaló que el crecimiento del Subte durante las últimas décadas no logró acompañar las necesidades de expansión de la Ciudad. Según explicó, muchas de las obras realizadas en la segunda mitad del siglo pasado dejaron sin conexión directa a sectores que hoy tienen una gran importancia por la cantidad de personas que circulan diariamente.
Entre esos puntos figuran la Terminal de Ómnibus de Retiro, la zona de los Tribunales de Retiro y el barrio de Puerto Madero, que concentra oficinas, viviendas, universidades y una importante actividad comercial y turística. Para los especialistas, la ausencia de estaciones de Subte en estos lugares representa una limitación importante para la movilidad urbana.
Uno de los ejes centrales del proyecto está relacionado con la Línea E. La propuesta plantea modificar su recorrido para convertirla en una línea diametral, es decir, que atraviese el centro porteño y continúe su trayecto hacia la zona norte de la ciudad. El nuevo itinerario avanzaría por las avenidas del Libertador, Pueyrredón y Las Heras hasta llegar a Plaza Italia.
Con esta modificación, la Línea E podría conectarse de manera más eficiente con la Línea D, generando un importante nodo de combinación para miles de pasajeros. Además, permitiría una vinculación directa con Catalinas y otras áreas del macrocentro, fortaleciendo la integración entre distintos sectores de la Ciudad y ofreciendo recorridos más ágiles para quienes viajan diariamente por motivos laborales, educativos o personales.
Otro de los cambios propuestos involucra a la Línea H y a la futura Línea F. Los especialistas consideran que ambas deberían modificar sus terminales ubicadas en el sector norte para mejorar la distribución de pasajeros y ampliar la cobertura territorial.
En ese sentido, el proyecto sugiere que la futura Línea F continúe su recorrido hasta las cercanías del Río de la Plata. Esa extensión permitiría establecer nuevas conexiones con las líneas ferroviarias metropolitanas y, al mismo tiempo, facilitar el acceso directo al Aeroparque Jorge Newbery, uno de los principales aeropuertos del país. Además, la propuesta contempla llegar hasta Ciudad Universitaria, un punto que concentra diariamente a miles de estudiantes, docentes e investigadores.
Los autores del estudio sostienen que incorporar una estación de Subte en esa zona tendría un impacto significativo sobre la movilidad, ya que reduciría la dependencia del transporte automotor y ofrecería una alternativa más rápida y sustentable para quienes concurren al campus universitario o utilizan el aeropuerto.
La iniciativa también incluye cambios para la futura Línea G. En lugar de desarrollarse por la avenida Santa Fe, como se había considerado en algunos proyectos anteriores, los especialistas proponen que el trazado se realice por la avenida Córdoba.
El recorrido previsto contempla estaciones en puntos de gran movimiento como la avenida 9 de Julio, Florida y Catalinas. Posteriormente, la línea continuaría hacia Puerto Madero utilizando el corredor de la avenida Juana Manso, permitiendo que ese sector quede finalmente integrado a la red de Subte.
Para los expertos, esta alternativa ofrecería una mejor cobertura y respondería a la creciente demanda de pasajeros que diariamente se trasladan hacia uno de los barrios con mayor desarrollo corporativo, residencial y turístico de la Ciudad.
El ingeniero Silvio Bressan, docente e investigador de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), coincidió en que uno de los principales desafíos del sistema de transporte porteño es resolver la escasa conectividad existente entre el norte y el sur de Buenos Aires. Sin embargo, expresó algunas diferencias respecto del recorrido planteado para la Línea G.
En su opinión, antes que priorizar el ingreso a Puerto Madero sería conveniente extender la red hacia sectores con una mayor concentración cotidiana de usuarios, como Ciudad Universitaria, donde el flujo de estudiantes y trabajadores genera una demanda constante de transporte público.
Por su parte, el arquitecto Roberto Converti destacó que cualquier plan de ampliación debe ir acompañado por una política sostenida de inversión. A su entender, no alcanza únicamente con construir nuevos kilómetros de vías, sino que también resulta indispensable acelerar los tiempos de ejecución de las obras, modernizar la infraestructura existente y elevar la calidad del servicio para ofrecer un sistema realmente eficiente e integrado.
Los especialistas coinciden en que la expansión del Subte constituye una herramienta clave para enfrentar los desafíos de movilidad que presenta una ciudad en permanente crecimiento. Incorporar nuevos destinos, fortalecer las conexiones entre líneas y facilitar la combinación con trenes y otros medios de transporte permitiría disminuir los tiempos de viaje, reducir la congestión vehicular y brindar una alternativa más sustentable para millones de usuarios.
Aunque por el momento se trata de una propuesta académica, el proyecto elaborado por la UBA continúa siendo un aporte relevante para el debate sobre el futuro del transporte público en Buenos Aires. Sus impulsores sostienen que una planificación de largo plazo permitirá desarrollar una red más moderna, equilibrada e integrada, capaz de responder a las necesidades actuales y futuras de quienes se desplazan diariamente por la Ciudad.
