El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires decidió dejar sin efecto la licitación que había abierto para instalar un local comercial dentro del Cementerio de la Recoleta. El proyecto contemplaba la creación de un espacio destinado a la venta de recuerdos, productos vinculados con el histórico predio y alimentos y bebidas para llevar, y estaba previsto que funcionara en una antigua bóveda ubicada dentro del cementerio.

La iniciativa había generado una importante repercusión desde el momento en que se conoció. Sin embargo, el proyecto terminó envuelto en un conflicto judicial luego de que una integrante de la familia que históricamente tuvo la concesión de la bóveda presentara un recurso de amparo para cuestionar la decisión del Gobierno porteño de declarar caducados los derechos sobre ese espacio.

Tras la intervención de la Justicia, la Ciudad resolvió cancelar el proceso de licitación y, por el momento, quedó suspendida la posibilidad de transformar la bóveda en un emprendimiento comercial.

El espacio en cuestión se encuentra ubicado en la Sección 17, Tablón 201, del Cementerio de la Recoleta. Se trata de una construcción de aproximadamente 24,55 metros cuadrados que había pertenecido durante años a una familia y que, de acuerdo con la postura oficial, volvió a estar bajo administración de la Ciudad luego de que se cumpliera el procedimiento correspondiente para declarar la caducidad de la concesión.

La licitación había sido oficializada a principios de agosto y proponía otorgar el uso comercial del lugar durante un período de cinco años. El futuro concesionario debía pagar un canon base de $1.600.000 y tenía la posibilidad de desarrollar allí una tienda de recuerdos junto con un punto de venta de comidas y bebidas para llevar.

La propuesta formaba parte de un plan más amplio para incorporar nuevos servicios turísticos dentro del Cementerio de la Recoleta, uno de los sitios históricos y culturales más visitados de Buenos Aires. La intención oficial era ampliar las actividades disponibles para el público, ofrecer productos relacionados con la identidad del lugar y generar ingresos que pudieran destinarse al mantenimiento del predio.

Entre las propuestas que acompañaban este proyecto también se encontraba la posibilidad de realizar visitas guiadas nocturnas. De esta manera, la Ciudad buscaba ampliar la oferta turística de un espacio que recibe diariamente a miles de visitantes y que es reconocido internacionalmente por su patrimonio arquitectónico, sus monumentos y las numerosas personalidades históricas que se encuentran sepultadas allí.

Sin embargo, la elección de una antigua bóveda como sede para el futuro emprendimiento despertó cuestionamientos y, con el paso de los días, la situación derivó en una disputa judicial.

La presentación ante la Justicia fue realizada por Lucía Girado, una de las herederas vinculadas a la familia que había tenido la concesión del mausoleo. La mujer cuestionó el procedimiento mediante el cual la Ciudad consideró vencidos o caducados los derechos sobre el espacio y solicitó que se impidiera cualquier decisión relacionada con su utilización o eventual explotación comercial.

Uno de los principales reclamos de la heredera estuvo relacionado con la falta de conocimiento que, según sostuvo, tuvieron los integrantes de la familia acerca del proceso administrativo. Girado aseguró que ninguno de los familiares con los que pudo comunicarse había sido informado sobre la licitación ni sobre la situación en la que se encontraba la bóveda.

Además, manifestó su preocupación por los restos de familiares que habrían estado depositados en el interior del mausoleo. Según explicó, el acceso al lugar se encuentra restringido y la bóveda habría sido tapiada, por lo que afirmó desconocer qué ocurrió con las personas que estaban sepultadas allí.

La situación se volvió aún más compleja debido a la antigüedad de la concesión y a la cantidad de personas que podrían tener derechos sobre el espacio. De acuerdo con el planteo de la heredera, con el paso de las generaciones se volvió difícil determinar quién figura actualmente como titular de la bóveda y quién posee la documentación necesaria para realizar distintos trámites ante la administración del cementerio.

Por ese motivo, sostuvo que, pese a haber intentado conocer la situación del mausoleo y regularizar cuestiones relacionadas con su mantenimiento, no logró avanzar debido a la falta de claridad sobre la titularidad.

Desde el Gobierno porteño, en cambio, señalaron que la situación de la bóveda había sido tratada a través de los mecanismos administrativos previstos. Según la información oficial, existen 30 propietarios registrados que acumulaban una deuda superior a los $22 millones por tareas de mantenimiento correspondientes al período comprendido entre 2007 y 2026.

A esa cifra, siempre según la versión de la Ciudad, se sumaban más de $15 millones por trabajos de reparación realizados en el lugar. En total, el monto reclamado superaba los $37 millones.

Las autoridades porteñas también indicaron que durante el procedimiento se realizaron diferentes intentos de notificación. De acuerdo con esa postura, se enviaron comunicaciones y se publicaron edictos desde 2025 para informar sobre la situación y permitir que los titulares regularizaran su deuda o presentaran la documentación correspondiente.

Sin embargo, la aparición de una heredera y el posterior reclamo judicial modificaron el escenario. La Justicia intervino a partir del amparo presentado contra el Gobierno de la Ciudad y ordenó frenar las medidas que permitían avanzar con la disposición del espacio y su posterior utilización comercial.

La decisión judicial obligó a revisar la situación de la licitación y finalmente el Gobierno porteño optó por dar de baja el proceso. De esta manera, quedó sin efecto, al menos por ahora, el proyecto para instalar un gift shop y un punto de venta de comidas y bebidas dentro de la antigua bóveda.

El caso volvió a poner en discusión el uso de espacios funerarios históricos y la posibilidad de incorporar actividades comerciales dentro de lugares que, además de cumplir una función vinculada con el descanso de los fallecidos, forman parte del patrimonio cultural de la Ciudad.

El Cementerio de la Recoleta es uno de los principales atractivos turísticos de Buenos Aires y cuenta con un importante valor histórico y arquitectónico. El predio se encuentra dentro de un área con protección patrimonial y alberga mausoleos, bóvedas y monumentos de distintas épocas, muchos de ellos vinculados con figuras centrales de la historia argentina.

Por ese motivo, cualquier intervención dentro del lugar suele generar especial atención. La idea de utilizar una antigua bóveda para instalar un local comercial había despertado sorpresa y distintas reacciones, especialmente después de conocerse que el espacio había pertenecido a una familia y que existía una controversia sobre su titularidad.

Con la licitación ahora cancelada, el futuro de la bóveda quedó sujeto a la evolución del conflicto judicial. Mientras tanto, la disputa entre los herederos y el Gobierno porteño continuará siendo analizada por la Justicia, que deberá determinar cómo debe resolverse la situación de la concesión y qué medidas pueden adoptarse respecto del inmueble.

Por el momento, el proyecto comercial quedó suspendido y no habrá gift shop ni punto gastronómico en ese espacio del Cementerio de la Recoleta. La iniciativa, que había sido presentada como parte de una estrategia para ampliar la oferta turística y generar recursos para el mantenimiento del histórico predio, terminó detenida por un conflicto familiar y judicial que puso en duda la disponibilidad del lugar para ser utilizado con fines comerciales.

agosto 25, 2026