El universo de Mafalda, uno de los personajes más reconocidos de la cultura argentina, tendrá una nueva forma de encontrarse con el público. La historieta creada por Joaquín Salvador Lavado Tejón, conocido mundialmente como Quino, será protagonista de una experiencia inmersiva que llegará al Centro Cultural Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires. La propuesta busca trasladar a los visitantes al particular mundo de Mafalda y sus amigos mediante una combinación de recursos tecnológicos, escenografías, animaciones y elementos interactivos.
La iniciativa, denominada “Mafalda Inmersiva”, fue desarrollada a lo largo de más de tres años y fue pensada para reunir a diferentes generaciones alrededor de una obra que continúa vigente décadas después de su creación. El proyecto no apunta únicamente a quienes conocen desde hace años las tiras de Mafalda, sino también a quienes tendrán su primer acercamiento con el personaje y con el universo creado por Quino.
La muestra ocupará aproximadamente 1.300 metros cuadrados y estará organizada en 14 espacios temáticos. Cada una de las salas propone una manera diferente de ingresar en el mundo de la historieta, utilizando herramientas propias de las experiencias inmersivas contemporáneas. El recorrido combina arte y tecnología para que los personajes, escenarios y situaciones que forman parte del imaginario de Mafalda puedan ser experimentados desde una perspectiva distinta a la lectura tradicional de las historietas.
Uno de los principales objetivos de la exposición es generar una experiencia familiar. La propuesta pretende que los adultos puedan reencontrarse con personajes que forman parte de sus recuerdos, mientras que los niños y las nuevas generaciones tengan la posibilidad de descubrirlos a través de un formato más cercano a los lenguajes audiovisuales y digitales actuales.
De esta manera, Mafalda, Felipe, Susanita, Manolito, Miguelito, Guille y los demás integrantes de este particular grupo de amigos dejan por un momento las páginas impresas para convertirse en parte de un recorrido físico. La intención es que los visitantes puedan acercarse a diferentes lugares relacionados con la historieta y reconocer elementos característicos del universo construido por Quino.
Para conseguir ese efecto, el proyecto incorpora distintas tecnologías. Entre los recursos utilizados aparecen animaciones elaboradas a partir de los dibujos originales, proyecciones de alta resolución, video mapping, imágenes en 360 grados, sonido envolvente y experiencias de realidad virtual en las que pueden participar varias personas al mismo tiempo. A esto se suman instalaciones interactivas, esculturas de los personajes en tamaño real, escenografías especialmente construidas y una banda sonora original diseñada para acompañar el recorrido.
La combinación de todos estos elementos busca que el visitante no sea solamente un espectador. La idea es que pueda desplazarse por diferentes escenarios y participar activamente de la experiencia. En lugar de observar una historieta desde una página, el público podrá recorrer espacios inspirados en el mundo de Mafalda y encontrarse con representaciones tridimensionales de personajes y lugares conocidos.
Uno de los aspectos particulares del proyecto está relacionado con la manera en que se decidió representar las voces de los personajes. El equipo creativo optó por conservar las clásicas burbujas de diálogo de las historietas originales. Así, Mafalda y sus compañeros no tendrán una voz determinada que reproduzca de manera literal sus conversaciones. La intención es mantener la relación que cada lector construye con los personajes cuando imagina sus voces mientras lee.
Esta decisión permite conservar uno de los recursos más reconocibles de la obra de Quino y, al mismo tiempo, trasladarlo a un espacio completamente diferente. El público podrá recorrer los ambientes y observar a los personajes en una experiencia visual y sonora, pero conservará la posibilidad de imaginar sus voces tal como lo hacía al leer las historietas.
La definición de la identidad visual también tuvo un proceso particular. Para establecer los colores que formarían parte de la exposición, el equipo recurrió a material vinculado con antiguas publicaciones de Mafalda. Damián Kirzner, director y productor general de la iniciativa, encontró en una feria de libros usados en la ciudad francesa de Bordeaux una edición publicada por Éditions Glénat. Esa colección utilizaba colores que habían sido aprobados por el propio Quino y terminó funcionando como una referencia para establecer la paleta cromática de la experiencia.
El proyecto busca, de esta manera, respetar la identidad gráfica de la historieta al mismo tiempo que incorpora nuevas formas de representación. No se trata solamente de ampliar el tamaño de los dibujos o convertirlos en figuras tridimensionales, sino de construir un ambiente que permita comprender el universo de Mafalda desde diferentes estímulos.
La propuesta también contempla escenarios inspirados en algunos de los lugares que forman parte del imaginario de los personajes. El recorrido fue pensado para incluir una representación de la ciudad, una casa de Mafalda a escala real, el almacén asociado a Manolito y espacios como una plaza, además de encuentros con los diferentes protagonistas de la historieta. La intención es que los visitantes puedan reconocer elementos familiares y, a la vez, descubrirlos desde una perspectiva novedosa.
Según la organización, el recorrido tendrá una duración aproximada de una hora. Durante ese tiempo, las diferentes generaciones podrán interactuar con las instalaciones y atravesar un circuito que combina escenarios físicos con recursos digitales. Para los más chicos, la propuesta está pensada como una experiencia de descubrimiento y juego; para los adultos, en cambio, puede representar una oportunidad para reencontrarse con el humor y las reflexiones que caracterizaron a Mafalda.
Precisamente, uno de los desafíos centrales del proyecto consiste en conservar el espíritu de la obra original. Mafalda no se convirtió en un personaje reconocido solamente por su aspecto visual. A lo largo de sus historietas, Quino utilizó al personaje para plantear preguntas sobre la sociedad, la política, la familia, la educación, la paz y las contradicciones del mundo contemporáneo. Su humor combinaba situaciones cotidianas con comentarios cargados de ironía y una mirada crítica que permitió que la obra trascendiera distintas épocas.
Por eso, la experiencia inmersiva busca que la incorporación de tecnología no haga desaparecer aquello que convirtió a Mafalda en un fenómeno cultural. El objetivo es utilizar las nuevas herramientas como una forma de acercamiento y no como un reemplazo de la esencia de la historieta.
La producción fue posible gracias a la participación de un equipo multidisciplinario e internacional. Artistas, diseñadores, especialistas audiovisuales, desarrolladores tecnológicos, escenógrafos, animadores y profesionales vinculados con las experiencias inmersivas participaron en la creación de los distintos espacios. El trabajo reunió profesionales de Argentina, España e Inglaterra, que aportaron conocimientos de diferentes áreas para construir el recorrido.
Otro elemento importante es el respaldo de los sucesores de Quino. La muestra cuenta con una licencia exclusiva otorgada por ellos y, de acuerdo con la información difundida sobre el proyecto, estuvieron involucrados desde las primeras etapas del desarrollo. Esto permitió trabajar sobre los personajes y elementos de la historieta procurando conservar la identidad del material original.
Buenos Aires será el punto de partida de esta iniciativa. El Centro Cultural Recoleta fue elegido como escenario para el estreno mundial de “Mafalda Inmersiva”, que posteriormente tiene previsto continuar su recorrido por otros países de Europa y Latinoamérica. De esta manera, la propuesta fue concebida no solo como una exposición destinada al público porteño, sino como el inicio de un proyecto internacional.
La llegada de Mafalda a un formato inmersivo también refleja la permanencia de un personaje que logró superar las fronteras de la historieta. Aunque las tiras fueron creadas hace décadas, sus personajes continúan siendo reconocidos por distintas generaciones y sus reflexiones mantienen una presencia importante en la cultura popular.
El nuevo formato permite, entonces, acercar esa obra a públicos acostumbrados a consumir contenidos a través de pantallas, instalaciones interactivas y experiencias audiovisuales. Al mismo tiempo, ofrece a quienes crecieron con los libros y las tiras impresas una oportunidad para volver a encontrarse con Mafalda desde un lugar diferente.
La propuesta apuesta así por un equilibrio entre memoria e innovación. Por un lado, mantiene elementos fundamentales de la creación de Quino, como los personajes, los escenarios, el humor y el recurso de los diálogos escritos. Por otro, incorpora tecnologías capaces de transformar esos componentes en una experiencia espacial, visual y participativa.
La muestra pretende que el visitante pueda ingresar por un rato al mundo de Mafalda, recorrer sus escenarios, reconocer a sus protagonistas y observar cómo una historieta que nació en el papel puede adaptarse a los nuevos lenguajes sin perder su identidad. La experiencia propone, en definitiva, volver a mirar a Mafalda desde una perspectiva contemporánea, utilizando el arte y la tecnología para acercar su legado a quienes ya conocen su historia y a quienes recién comienzan a descubrirla.
El estreno en Buenos Aires marca así una nueva etapa para uno de los personajes argentinos más conocidos internacionalmente. La propuesta no busca reemplazar la lectura de las historietas, sino generar otra manera de acercarse a ellas. A través de sus salas, instalaciones y recursos tecnológicos, “Mafalda Inmersiva” plantea un recorrido en el que la nostalgia, el entretenimiento y la reflexión se encuentran dentro de un mismo espacio.
De esta manera, el universo creado por Quino vuelve a encontrar un formato capaz de dialogar con el presente. Mafalda, sus amigos y los escenarios que acompañaron sus historias abandonan temporalmente las páginas para convertirse en protagonistas de una experiencia destinada a reunir a padres, hijos, abuelos y nuevas generaciones alrededor de una obra que continúa invitando a pensar, cuestionar y sonreír.
